Otra semana de corruptos y corruptoresEFE
Con mucho retraso creo, finalmente el presidente Sánchez compareció ante el Congreso para ofrecer sus explicaciones ante la acumulación de casos de corrupción o supuestos casos que aún están pendientes. Hizo lo que pudo.
Con la sentencia del Supremo con duras condenas para Ábalos y Koldo y condena a Aldama sin efecto por su colaboración al parecer, apostó por quitárselos de encima, desvincular a su Gobierno de relación alguna con corruptos y corruptores, y reconocer, a la vista del horizonte judicial aún por delante en otros casos vinculados con el PSOE, como el del navarro Santos Cerdán -quien publica La Caída, una denuncia y una defensa parece de su persona ante las acusaciones que tiene encima-, que ha habido dirigentes del PSOE que se han aprovechado de su peso en el partido y en el Gobierno para poder enriquecerse ilegalmente.
La gota que colma
ES LO PREOCUPANTE
La juerga no para. Siempre defiendo que ni toda la política ni todos los políticos son iguales, pero más del 90% de los ciudadanos cree que hay corrupción generalizada en el Estado. Un problema endémico e inherente al sistema que lleva desde muchos siglos atrás reflejado en versos, libros, crónicas, obras de teatro, películas... La juerga no para y alimenta esa lamentable desvergüenza que está minorizando el valor de la política, alentando el rechazo social a los valores democráticos y a los logros del Estado de Bienestar, y ensalzando las posiciones reaccionarias en una sociedad sumisa y satisfecha de obedecer consignas del nuevo orden con la demagogia, el populismo y el fanatismo como alternativas. Lo preocupante.
También defendió su mujer Begoña Gómez y a su hermano David, involucrados igualmente en sendas causas en los tribunales que insistió Sánchez no tienen ningún delito real detrás. Y dijo mantener aún su confianza en Zapatero. Fue una labor de aliño de poco más de 30 minutos de intervención, pero suficiente para salir del paso a la espera de lo que pueda venir.
De momento, seguir, seguirá, repitió. En buena medida, porque Feijóo y el PP están sometidos al mando de Vox y eso le aleja de poder sumar aliados. La mayoría que sostuvo la investidura de Sánchez cerró filas con mayor o menor o ningún entusiasmo, aunque aumentó su crítica y presión sobre el aún presidente.
Por eso y también por debilidad política, Feijóo no puede presentar una moción de censura y depende de Sánchez, que es el que tiene la única llave del adelanto electoral. La gente con poder en las estructuras del Estado hace lo que puede, como mandó Aznar, pero de momento al menos no da para más.
Ni PSOE ni PP han sido capaces de erradicar su corrupción. Al contrario, han optado por apuntar al adversario con el banal argumento del ventilador y el y tú más. Otra semana de corruptos y corruptores. Nada que no sea el semana a semana desde tiempos inmemoriales.