A vosotras, estimadas mujeres que padecéis esta patología, desde estas líneas, un ¡ánimo! muy grande. Somos muchos los que, desde diferentes posiciones, estamos echando una mano para que el soporte de esta tremenda carga se os haga más llevadero. Entretanto, y mientras continúan adelante programas como el Jarcam (jóvenes mujeres), la aplicación de la quimioterapia y radioterapia en las afectadas, los tratamientos de drenaje para el linfedema, las charlas informativas sobre nutrición y pautas de actuación, la gimnasia recuperadora, etcétera, bueno sería que las más jóvenes llevaran a cabo sus autoexploraciones para poder detectar, en lo posible, cualquier nódulo anómalo que pudiera aparecer.
Por otra parte, no olvidéis de que, en gran medida, uno de los fracasos en la solución de cualquier patología es el incumplimiento por parte de los afectados de las pautas establecidas por los facultativos, o lo que es lo mismo, no hacer los deberes. El camino, en ocasiones, es durísimo, pero hay que elegir entre la continuación del malestar a costa de ciertas comodidades o el restablecimiento a costa de ciertos esfuerzos. Una persona no puede estar sentada entre dos sillas. O toma una, o la otra.
Mientras, los profesionales que trabajamos de un modo u otro en el área del cáncer de mama continuaremos colaborando cuanto podamos y diseñando de paso programas no sólo para la detección precoz, sino para la prevención.
Así pues, todos contra el cáncer, y no sólo de mama. Miles de profesionales en el mundo no cesan de investigar intensamente. Como decía un gran investigador español en éste área: "Debemos investigar y atacar el cáncer, en todos los frentes".