Hace más de veinte años, el doctor Ryke Geerd Hamer descubrió que sufría de un cáncer testicular, meses después de la traumática muerte de su hijo. Sospechando que esto no era mera coincidencia, decidió investigar las historias personales de sus pacientes de cáncer para ver si es que habían sufrido algún choque conflictivo, angustia o trauma anteriores a su enfermedad.
Con el tiempo, y tras intensa investigación con miles de pacientes, descubrió que la enfermedad a veces es causada por un trauma que nos pilla totalmente desprevenidos. Por eso, si de alguna forma conseguimos prepararnos para el evento chocante, evitaremos enfermarnos. De hecho, el doctor Hamer prefiere no decir cáncer, sino más bien, "una respuesta biológica especial a una situación insólita". Cuando la situación de shock se resuelve, el cuerpo se prepara para volver a la normalidad. Esta es una versión muy simplificada de los hechos, claro está.
Desde que descubriera la Nueva Medicina, el doctor Hamer ha escrito sobre ella y sus extraordinarios descubrimientos. Sus libros han sido ya traducidos a varios idiomas, y el trabajo continúa. Muchos médicos practican este sistema, reconociendo su excepcional capacidad para generar diagnosis. Espero pues que los cambios sean iniciados por los que, comenzando a entender la forma en que funcionan nuestros cuerpos, insistimos en que el personal de salud y sus instituciones tomen conciencia de la nueva ciencia.
Con el paso del tiempo se espera que este trabajo pueda ser explicado de manera que cualquier persona, aun careciendo de entrenamiento especial, pueda comprenderlo. Queda mucho por hacer, pero mi esperanza es que esta carta te traiga consuelo, luz y optimismo. Ante todo, obedece a tu cuerpo, ámate.