La que ha producido en la opinión pública en general, y en la de los aficionados al ciclismo en particular, la sentencia recaída contra Alberto Contador, que unida a las temperaturas gélidas que estamos padeciendo, nos ha dejado a todos helados. Siempre se consideró el poco o nulo valor el de los ceros a la izquierda, y el análisis daba un resultado de o,ooooo (no recuerdo la última cifra) de clembuterol, según se dijo en su día, cifra al parecer insignificante, como para una sentencia de tamaña magnitud.
Ni la UCI, ni la AMA han ido a favor de Alberto, y el TAS se ha puesto las botas con una sentencia que llega después de quinientos y pico días, que han sido un auténtico calvario para este gran campeón que es Alberto Contador, y que en boca de varios compañeros suyos, lo consideran uno de los corredores más grandes de la historia, que ha dado el ciclismo.
No deja de resultar curioso que, siendo el ciclismo el deporte más duro de los que se practican, sea el más perseguido, al estar sometido a rigurosos controles que en otras actividades no se dan. No sé cómo acabará esto, pero de momento han conseguido cabrearnos, tanto a los aficionados, como a los que no lo son, y este clamor popular que hay contra la sentencia debiera expresarse con una gran manifestación de protesta.
Todavía está en la memoria de los aficionados el trágico final que tuvo el gran corredor italiano que fuera Pantani, conocido por Pirata Pantani que, atosigado por numerosos controles a los que fuera sometido, le avocó a tomar una determinación, que tanto impresionó a la opinión pública. Menos mal que no es el caso de Alberto que, según ha manifestado, sabrá reponerse y volverá por sus fueros tan pronto cumpla esta, a todas luces, injusta sentencia.