Hace unos días conocimos la decisión de la mayoría de los grupos del Parlamento de Navarra de no tomar en consideración la propuesta para reducir el número de parlamentarios de 50 a 43. A pesar de que su número es bastante elevado en comparación de otras autonomías, como demuestra el hecho de que la Asamblea de Cantabria con una población similar tenga 39 miembros, o que las de Murcia o Asturias con medio millón más de representados estén en 45.
Ante lo que la idea de reducir el número de miembros de esta Cámara tiene pleno sentido por muchos motivos, el primero por el descrédito que están pasando nuestras instituciones desde el estallido de la crisis, a pesar de la presentación hace poco del anteproyecto de ley de trasparencia por el Partido Socialista, los recortes y subidas de impuestos para cumplir los compromisos de déficit con el Gobierno central para no empeorar la puesta en el mercado de nuestra deuda, y finalizando con la construcción de infraestructuras que están siendo muy discutidas en amplios sectores sociales. Es por ello que los partidos políticos de Navarra deben darse cuenta de la importancia de aplicarse recortes a ellos mismos, puesto que de esto depende en gran parte su legitimación popular para tomar medidas, y no del y tú más al que tristemente nos están acostumbrando.