la carta del día

TAV en Navarra o la estafa del milenio

07.02.2020 | 14:33

Parece ser que próximamente el consejero de Economía Manu Ayerdi, en representación del Gobierno de Navarra y el ministro Ábalos, establecerán las bases para el futuro convenio Navarra-Estado en el que uno de los temas prioritarios será apuntalar la estafa del AVE o TAV de miles de millones de euros.

El plan de la estafa es sencillo y lo llevan a cabo gentes poderosas, de corbata y guante blanco, banqueros y empresarios que cotizan en el Ibex, y, asimismo, políticos lacayos, necesarios para ejecutar el plan. Diseñado en lujosas oficinas de los ministerios y en salones de jornadas empresariales para la innovación y activación de la economía, el negocio consiste en realizar obras públicas, de forma megalómana, que precise miles de millones de dinero público. No importa que no tenga ningún fundamento basado en necesidades reales de la sociedad. Así, se planificó el plan para crear una red de AVE o TAV, como quien saca un conejo de la chistera. Los beneficios están asegurados por sobrecostes de las obras y por los gastos financieros e intereses (que se retroalimentan en los mismos círculos empresariales), mediante ingenierías económicas; asimismo, los políticos lacayos cobran sus favores en réditos políticos, comisiones, puertas giratorias y otros tipos dentro de toda esa red clientelar. En definitiva, una gran orgía de oscurantismo y corruptelas.

Mediante esta estafa del milenio, en los 25 años que se lleva desarrollando el TAV, han conseguido que la empresa pública Adif acumule una deuda de 18.500 millones de euros (se podrían construir 3.000 escuelas públicas o 6.000 centros de salud) (esa deuda tiene unos intereses anuales de 740 millones de euros). Por otra parte, solo en mantenimiento y las cargas financieras, el TAV tiene unos costos inasumibles (500.000 euros/km/año). Con los 4.400 millones previstos para Navarra se podrían construir 800 escuelas públicas o 1.600 centros de salud.

Todos los analistas económicos especialistas en el sector concluyen que el plan TAV de alta velocidad, que se está desarrollando en el Estado, es un desastre en planificación y una ruina en rentabilidad económica y social, y ni siquiera da soluciones a las necesidades de transporte. Sin embargo, el éxito de la gran estafa del milenio radica en el marketing y la manipulación mediante promesas y mentiras (desarrollo social y económico) y el señuelo de viajar a alta velocidad entre las capitales, que aprovechan unos pocos. A su vez, una sociedad manipulada, irreflexiva, incrédula y acrítica, incapaz de asimilar esa súper estafa montada sobre un negocio que parece de ficción que se han montado las élites dirigentes.

Esta estafa del milenio tiene consecuencias desastrosas para la economía (hipoteca a esta generación y a las siguientes), para la sociedad y de impacto medioambiental (destruye nuestras comarcas), pero la mejora progresiva del ferrocarril convencional, que tiene todas las condiciones para ello, no hubiera justificado esos gastos astronómicos para su negocio lucrativo.

El autor es vecino de Sakana