Garabato

31.01.2020 | 06:16

había mucha incertidumbre, graves problemas económicos que parecían anunciar un cierre de París 365. Pero gracias a la generosidad de muchas personas que han respondido a la llamada, París 365 podrá seguir adelante. El número de socios ha ido incrementando, así como las aportaciones. El comedor podrá seguir ofreciendo este servicio tan necesario en nuestra ciudad.

París 365 oferta también otros servicios de gran importancia.

Yo hablaré de la ludoteca, de Garabato.

¿Qué es Garabato? Garabato no es sólo una ludoteca. Ludotecas o lugares donde los niños y niñas puedan estar jugando, atendidos por personas especializadas, que realizan una gran labor, las encontramos fácilmente. Muy cerca tenemos alguna y eso está muy bien, favorece a los niños y muchas veces es la solución de los padres y madres que disponen de un tiempo para trabajar o cualquier tipo de actividad.

Pero Garabato es mucho más que eso, es un lugar de encuentro donde niños y niñas pueden disfrutar acompañados, personas que tratan de situarse en un mundo desconocido para ellas, en bastantes ocasiones sin conocer el idioma, es un lugar donde se les acoge con mucho cariño, con un gran esfuerzo por conocer la situación que están viviendo, y establecer una relación que va mucho más allá de un rato de juego o realización de tareas. Un lugar donde caben todas las situaciones. La prueba del bienestar que encuentran es que se les ve felices, un lugar donde el castigo es no poder ir. Cuando vemos a estos niños jugando en el campo es una fiesta. Claro que esta labor no sería posible sin la ayuda de las voluntarias, pero si no hubiera detrás unas personas totalmente entregadas, que no miran las horas, ni muchos sábados, domingos, vacaciones de Navidad y de verano haciendo muchos campamentos. Presentando continuos proyectos, realizándolos con la total participación de los niños a través de juegos, cuentos, muchas actividades de plástica, vídeos, etc. Donde los mayores reciben apoyo escolar. En relación con el barrio, con otros centros, con los colegios.

Sin embargo, la labor de estas personas no queda ahí. Hay además un trabajo muy importante. A través de los niños se establece una relación con las madres. Algo totalmente imprescindible para estas personas que necesitan de alguien que las acoja y les ayude en estos duros comienzos de una nueva vida en un lugar completamente distinto, la mayoría de las veces, un país distinto, donde no conocen a nadie. Aquí se les escucha y se les atiende para que poco a poco puedan ir encontrando referencias, trabajo, vivienda y amistades. Madres que cuentan cómo a través de Garabato han encontrado a alguien con quien compartir su situación. Situaciones en muchas ocasiones de una gran dureza y que necesitan con urgencia una mano tendida. Si no se está cerca de ellas es como si no existieran pero son muchas y están ahí. Personas que agradecen una sonrisa, una escucha, que te preguntan si tienes hijos, si los ves a menudo. A veces pasan años sin va alguno de los suyos.

No se les puede abandonar ni a ellas ni a sus hijos. Por eso es imprescindible que esto siga, hay que dar a estas madres una esperanza de poder seguir adelante.

¿Por qué cuento todo esto? Porque parece que Garabato está abocado a desaparecer dejando a 120 niños y niñas (hay muchos en lista de espera) y a sus familiar sin esta atención que quizás no van a encontrar en otro sitio.

Por eso es muy importante que Garabato siga adelante y apelo a la buena voluntad de vecinas y vecinos, entidades de Pamplona para que no se cierre.

Espero que con la colaboración de todo el mundo, ahora que la ciudadanía se ha volcado en la ayuda de París 365, tenga presente que alguna partida pueda ser destinada a Garabato.

Muchas gracias de antemano a vuestro apoyo para que el proyecto pueda seguir adelante.