Residencia en Cizur Menor

24.10.2020 | 01:21

Están siendo días duros para las personas que viven en residencias. Hemos sabido de cuidados deficientes, falta de asistencia médica, aislamiento familiar, muertes dramáticas en soledad. Y nos han indignado, porque ese padecer no proviene de fenómenos incontrolables, sino de otros factores perfectamente controlables. Habíamos leído en prensa que el negocio de moda era invertir en el negocio de las residencias de mayores y que había varias compañías o fondos franceses que estaban invirtiendo en ellas. Incluso pudimos leer que el presidente del Real Madrid también entraba en estos negocios. Sin embargo, no tenemos constancia de que esas compañías o Florentino Pérez pertenezcan a ninguna ONG. Más bien nos enfrentamos a operaciones, a las que podríamos llamar delictivas, porque su actuación únicamente busca una cuenta de resultados con grandes beneficios, aun a costa de una deficiente atención a los usuarios. Y para que haya negocio, es indispensable recortar al máximo los gastos que un centro así tiene. El negocio y el bienestar están en muchos casos reñidos. La oferta privada y pública también. Una, por sistema, busca el negocio al margen de las necesidades de los abuelos/as. Y la otra, la pública reúne las condiciones para ofertar un servicio de calidad. Para el negocio hay que recortar en comida, calefacción, atención sanitaria, atención psicológica y por supuesto en personal.Estamos asistiendo esta temporada a un cúmulo de noticias, donde se nos informa de gran cantidad de muertes en residencias, muchos brotes de contagios de covid-19 y nadie da explicaciones. Todo el mundo se hace el sueco/a de qué está ocurriendo, es indispensable analizar estos hechos para que se corrijan los defectos y las insuficiencias que presentan las residencias de mayores. Ha tenido que haber grandes deficiencias para que ocurra lo que estamos viendo y se produzcan tal cantidad de contagios y defunciones. El bienestar de nuestros mayores no puede estar supeditado al interés de fondos de inversión. Las residencias son un servicio que se tiene que dar desde la administración. Y esta no debe financiar negocios millonarios. Ni un solo euro a las residencias privadas. Sabemos también de algunas normas o consideraciones necesarias o indispensables a la hora de organizar y garantizar un buen servicio para los y las residentes. Hay que olvidarse de residencias mastodónticas, para organizarlas por secciones reducidas, donde se prime la atención y las relaciones entre las personas, esto es humanizar el servicio de residencias. Los conocedores del tema defienden la cercanía de las residencias a los núcleos urbanos, que permitan a los usuarios pasear por donde han vivido. Lo que hoy nos ofertan en Cizur Menor nada tiene que ver con estas directrices. Ahí nos construyen un mastodonte de 167 plazas, ubicadas en un despoblado, bien lejos de cualquiera de los dos Zizures. Y la única novedad que ofrecen es que le llaman jacobeo y organizan actos publicitarios en Orreaga. ¿Qué vocación de servicio tiene quien anda de gerente en varias residencias? Al Gobierno de Nafarroa queremos decirle que queremos residencias de calidad, que los y las mayores necesitamos servicios públicos de calidad. Que hemos luchado y mucho y no vamos a tirar la toalla. No vamos a permitir que vaya ni un céntimo de dinero público a una residencia privada, ni que se mantenga la nueva residencia en su actual ubicación y con ese formato.