la carta del día

Pasado, presente y futuro de la plaza de los Fueros de Larraga

10.12.2020 | 01:03
Pasado, presente y futuro de la plaza de los Fueros de Larraga

Hace doscientos cincuenta años, a mediados del siglos XVIII, los navarros disfrutaron de un periodo de paz y estabilidad que, unido al desarrollo de la agricultura, la viticultura y el comercio, propiciaron un extraordinario crecimiento. Como prueba de ello se ampliaron y renovaron los cascos urbanos, se abrieron plazas y se embellecieron una buena parte de las iglesias. Centrándonos en el segundo aspecto, las plazas, por entonces se construyeron varias, y para ello emplearon dos formas: formando un espacio entre casas o mediante una arquitectura propia. Lo más habitual fue el primer caso, y en el segundo únicamente podemos encuadrar las de Tudela (1687-1691), Larraga (mediados del siglo XVIII) y Tafalla (1856).

En el caso de Larraga, se compone de una mole en forma de L que acoge el Ayuntamiento y viviendas. En el interior, el Ayuntamiento gira alrededor de la caja de la escalera, el espacio principal del barroco, y tiene varias salas junto a la fachada. Por el este, la plaza se cierra con el antiguo hospital y al norte encontramos el frontón de pelota. En 1987, el mole principal fue reformado y se tiró el interior. La reconstrucción fue correcta ya que salvaguardó los volúmenes interiores principales (caja de la escalera, sala de la villa, correspondencia con los balcones, etcétera) pero se hizo con varios desniveles en el suelo.

Hoy en día, la legislación obliga a que los edificios públicos sean accesibles a todos los ciudadanos, incluidos los minusválidos. Y nos encontramos con el problema de que los edificios históricos no están preparados para ello. Si el interior es moderno, la protección es inexistente. En el caso que nos ocupa, en el último pleno del Ayuntamiento se aprobó la instalación de un ascensor en la escalera. Una obra con la que se pretende salvar una parte de los desniveles interiores, pero que será a costa de cargarse la volumetría de la caja de la escalera, la parte más importante del edificio. ¿Alguien cree que resulta coherente ir a una de las plazas más interesantes de Navarra, cruzar una fachada barroca y toparse con una escalera cuyo espacio reproduce el original pero se ve atravesado por un ascensor del siglo XXI?

En la actualidad, la plaza y el Ayuntamiento carecen de varias mejoras. En primer lugar, se debe sacar la escuela infantil Gatopato fuera del recinto monumental y eliminar las verjas modernas del porche. Ya que lo que se puso de forma temporal, lleva camino de convertirse en definitivo. En segundo lugar, las oficinas municipales se deben bajar abajo para facilitar la accesibilidad y, a lo sumo, se podría colocar una plataforma elevadora reversible en la escalera principal para el salón de plenos. La única sala que se prevé abierta al público a largo plazo. En tercer lugar, según los expertos, la biblioteca se encuentra mal ubicada por su mala accesibilidad y debe salir fuera del edificio. En cuarto lugar se deben habilitar los bajos de las viviendas para uso comercial y, con ello, dinamizar el espacio con terrazas y servicios. La principal carencia del lugar. Aunque sea con alquileres a coste cero para incentivar el uso. Y en quinto lugar, se debe peatonalizar la plaza de forma permanente para que sea un espacio para las personas en vez de los vehículos. Eso sí, garantizando a los vecinos circundantes la plaza de aparcamiento en sitios como la Palanquera. Porque, si no, tendrá un efecto disuasorio.

El autor es licenciado en Historia

Hoy día, la legislación obliga a que los edificios públicos sean accesibles a todos los ciudadanos, incluidos los minusválidos