En la tarde del pasado viernes 1 de septiembre a mi hija y una amiga estando de paseo por el centro de Pamplona les sucedió un desagradable incidente, ya que sin percatarse de ningún movimiento extraño a una le faltó la cartera y a la otra el móvil

Lógicamente había dos opciones, que hubieran perdido esos objetos o que alguien se los hubiera sustraído. 

Tras casi una hora buscando por todos los sitios posibles, y al buscar con el geolocalizador parental del móvil, descubrimos que se movía en una zona alejada de las inmediaciones donde ellas habían estado.

La opción de que alguien se lo hubiera sustraído parecía la más razonable.

Procedimos, por tanto, a dar aviso a la Policía Municipal de Pamplona, la cual enseguida nos pasó con la unidad de investigadores, presentándose en pocos minutos dos agentes para ayudarnos a ir con el geolocalizador en la mano a por el móvil. 

Desde estas líneas quiero resaltar la inmediatez, diligencia, profesionalidad y amabilidad de los agentes, que desde el primer momento se prestaron a acercarnos al lugar del móvil y así evitar que nosotros pudiéramos enfrentarnos a una situación que pudiera entrañar algún riesgo al tratar de recuperarlo. 

Sinceramente nos impresionó la profesionalidad de los agentes, siguiendo el rastro del móvil con dominio de todos los movimientos que rodeaban el episodio. 

Por suerte pudimos recuperar el móvil, que fue llevado tras varios movimientos a la comisaría de policía por una persona anónima a la que le agradecemos el gesto. No hubo tanta suerte con la cartera, al menos de momento. 

Pero quería compartir con los lectores no sólo el agradecimiento a estos dos agentes, Chema y Sergio, sino la sensación de seguridad con la que volví a casa, con el móvil recuperado y sabiendo que en situaciones que puedan conllevar riesgos tenemos la mejor y más profesional protección.