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¿Y si fuera tu perro?

¿Y si fuera tu perro?

Era feliz y con carácter. Sabía cuidar de su hogar y de los suyos. Pocas cosas se le resistían. Luchadora y resiliente. Llevó una vida dura, condenada a horas de trabajo lejos de su familia. Sobrevivió, salió a flote de aquello, su vida cambió completamente. Tras muchos años, llegó a uno de los mejores momentos de su vida sin duda, rodeada de gente que le quería y en su casa perfecta. Había vuelto a nacer, nuevas oportunidades, más amor.

No nos dejaron cuidarla y respetarla. No supieron detectar si estaba enferma o sana, como hacen todos los años con las demás. “Por si acaso, y no vaya a ser que sea contagioso, acabaremos con su vida”, dijeron, y dicen tantas y tantas veces a más familias.

El corazón en un puño, el intento incansable de agarrar cualquier cuerda que sostenga un poco de esperanza. No nos dejaron acompañarle en su vida y que nos acompañase nunca más. Tras el pinchazo que acabó con el brillo de sus ojos y con lágrimas en los nuestros, hay varias llamadas: dos. La primera dice que estaba sana, la segunda lo confirma. Nadie pide perdón y nadie lo cambia año tras año.

Esme era una cabra muy querida, nuestra luchadora. Cada año sacrifican cientos de cabras y vacas sin saber si están o no enfermas. Gobierno de Navarra diciendo que nos protege mientras mata indiscriminadamente a nuestros animales, a nuestras familias. La tuberculosis es una enfermedad que sólo detectan con pruebas no fiables. Ellos lo reconocen, lo saben y no lo cambian. ¿Por qué no se investiga este tema? ¿Acaso una cabra no puede ser mi compañera de vida? ¿Quién decide que sea solo un producto de alimentación? ¿Y si fuera tu perro?