Relojes
relevo estatutario en los órganos de gobierno de Caja Navarra. La entidad organizó una cena en la flamante sede de Viálogos, en el privilegiado enclave de Aranzadi, y regaló relojes de lujo a cinco cargos políticos: Miguel Sanz (presidente del Gobierno), Yolanda Barcina (alcaldesa de Pamplona), Álvaro Miranda (consejero de Economía y Hacienda), Carlos Gª Adanero (secretario general de UPN) y Roberto Jiménez (ídem del PSN). Gesto de gratitud por sus años de permanencia en el consejo de administración y en la comisión de control. CAN les podría haber regalado unas flowers (a tono con el apellido del especulador privado que va a mejorar la línea de flotación de Banca Cívica), o un gps para localizar su nueva sala de reuniones (se trasladan a la Junta de Entidades Fundadoras). Pero CAN eligió y decidió que fueran relojes de lujo acordes con el estatus (los más valiosos para Sanz y Barcina), el sexo y el estilo de cada uno de los beneficiarios. Todos lo aceptaron de buen grado aquella noche de junio. Varias semanas después, Barcina, Adanero y Jiménez devolvieron el regalo. La tardanza neutraliza una presunta espontaneidad. No estaban firmemente resueltos a hacerlo. La decisión vino inducida. Quizá alguien les hizo notar lo impopular de la aceptación de un presente tan caro en meses agitados para la imagen de la entidad. Sanz y Miranda tuvieron que habilitar salidas de apariencia digna en la odiosa comparación a la que se vieron sometidos. Miranda -que además tuvo el feo gesto de regalar un regalo- hizo saber que había donado a Cáritas una cantidad equivalente al precio del reloj. ¿A precio de mercado o al pagado por la Caja? De Sanz se dijo que había hecho un acto similar con destino a la recuperación del patrimonio artístico de su pueblo, Corella. Grotesco. El detalle del espléndido regalo parece excesivo. Un derroche. Se trata de cinco personas que accedieron a órganos de la entidad financiera por su condición de cargos políticos y en tareas recompensadas con suculentas dietas. Unos puestos eran natos, vinculados al cargo político; otros, de designación. Éstos siempre tienen muchos pretendientes, pero se suelen adjudicar al jefe del partido. Los políticos profesionalizados tienen tres fuentes de ingresos: el sueldo, el ahorro en gastos por servicios que les son facilitados, y los regalos y agasajos. La elección personalizada del regalo pudo ser aún más esmerada dentro de las definiciones del catálogo Rolex: para Adanero, el Datejust, el reloj clásico; para Miranda, el Deepsea, el reloj de las profundidades (esconde los datos económicos reales): para Sanz, el Day-date, el reloj de los líderes; para Jiménez, el Milgauss, el reloj de los visionarios; para Barcina, la colección Cellini, quintaesencia de la elegancia.