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"Aburrímetro"

Navarrómetro es una encuesta. Aburrímetro, el estudio de sus resultados. El Parlamento Foral encarga un estudio demoscópico para conocer la opinión de la sociedad navarra sobre la situación socio-política de la comunidad y, también, sus intenciones electorales. La curiosidad de los grupos parlamentarios la sufragamos entre todos. La Cámara gasta unas decenas de miles de euros en dar barniz científico a lo que cualquiera sabe: la creciente e inquietante desafección ciudadana de la política; la mala opinión pública de los políticos, de los partidos y de las instituciones; el muy escaso interés en la actividad parlamentaria; que casi nadie se proclama de derechas (pero la derecha UPN-PP es hegemónica); que el PSN es el árbitro de la continuidad o del cambio (con la obediencia debida al PSOE); que una situación de crisis económica excita el deseo de cambio; que una holgada mayoría es contraria a la unión CAV-Navarra; que una amplia mayoría elige el inglés como segunda lengua; que el paro y los problemas económicos se distancian de otras preocupaciones sociales; y que la actuación de la banca y las entidades financieras resulta insatisfactoria. Entre las fórmulas de gobierno preferidas por los encuestados, el entendimiento UPN-PSN, vigente durante la presente legislatura, protagoniza la mayor caída. La única alternativa con tendencia al alza es la configurada por NaBai e IU, que alcanza en porcentaje a la misma combinación pero con la inclusión del PSN (fórmula algo menos apoyada que en el sondeo anterior). Sorprende la ligera tendencia al alza del PSN, que recorta distancias con NaBai en la pugna por certificarse como segunda fuerza parlamentaria. La baja valoración de su líder no parece ser el motor de esa tendencia. La candidata Barcina comprueba que es compatible el sobresaliente en difusión con el suspenso en valoración. Navarra se presenta como una comunidad diferenciada, plural, conservadora, inmovilista, resignada y complacida. Las encuestas ayudan en la prospectiva. Las urnas sentencian la voluntad popular. Los intereses de los partidos resuelven en última instancia. Ni ética ni estética, ni principios ni coherencia: estrategias partidistas y beneficios en el reparto del poder. El cuestionario del Navárrometro pasa por el tamiz de los órganos del Parlamento. El que paga, manda. Así, no hemos sabido con qué valoración se retira Sanz después de quince años como presidente. Ni qué piensa el contribuyente de sueldos, pensiones y dietas de los políticos. Y tampoco se ha contemplado la hipótesis de una concurrencia electoral de la izquierda abertzale ahora ilegal, que podría convulsionar la oferta nacionalista y mover el banquillo del abstencionismo. La única posibilidad revulsiva del tedio, ignorada. Aburrímetro.