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Hombres de fútbol

Es normal que en el cortísimo plazo el presidente de Osasuna no se plantee que el club recupere o no sus bienes. Pero que no olvide una cosa: a los navarros no se nos preguntó si queremos que Osasuna pasase a tener un campo de titularidad pública. No se nos preguntó si queremos que nuestro gobierno actúe con nuestro equipo como ha actuado por ejemplo el vasco o Bilbao y San Sebastián con Athletic o Real. Igual si se nos pregunta decimos que nos parece bien, pero no ha sido el caso, a nosotros se nos endosó esto sin solución, se nos dio un estadio y unos campos de entrenamiento a cambio de que Osasuna no devolviese 43 millones de euros, unos millones que pagan cientos de cosas básicas y que suponen el esfuerzo de miles de personas. Entonces, la situación es que Navarra tiene ahí un bien que ningún gobierno del mundo va a vender so pena de que se monte la mundial y que alquila a un precio risible al club que antes era su propietario. De hecho, si hacemos la cuenta y aplicamos los 30 años que la ley habla de alquiler del campo, Osasuna en 30 años pagaría 4,5 millones más los IPCS. En ese tiempo, si se mantuviese en Primera y a ingresos de hoy, ingresaría 1.500 millones de euros. Éticamente, la sociedad navarra se bajó los pantalones hasta los tobillos con esa ley, que no fijó maneras de revertir propiedades o sistemas de devolución. Osasuna, éticamente, funciona gracias al erario público y debería, sin prisa y con el sistema que sea, devolver los 43 millones que no le fueron exigidos tras la dación en pago. Son 43, Sabalza, porque 43 fueron los que no se pagaron en líquido. No afrontar eso en el medio plazo cuando el club se haya estabilizado económicamente es aprovecharse eternamente de un momento crítico que se solucionó de mala manera. Es ser un jetas o cuando menos actuar como tal, como el clásico hombre de fútbol que no queremos ver por aquí ni en pintura.