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Dolor ajeno

Completamente a favor de que se lleven a cabo todos y cada uno de los trabajos, estudios, reparaciones, homenajes, exhumaciones y cualesquier tarea que haya que hacer y no se haya hecho hasta ahora por parte de los anteriores gobernantes en relación a lo sucedido en el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil, la Dictadura y lo que sea que posteriormente tenga que quedar aclarado o revisado o lo que sea menester. Absolutamente a favor, incluido lo de Mola y Sanjurjo y ya he dicho reiteradas veces que si dinamitan ese puto edificio mejor que mejor. Pero me empiezo a saturar. Me empiezo a saturar de ver por ejemplo, como ayer, a la consejera de relaciones institucionales, Ana Ollo, junto con el director de Paz, Convivencia y Derechos Humanos, de visita en una fosa en Usetxi en la que se trabaja en la exhumación de tres fugados de San Cristóbal. Y no por la visita en concreto, por esa en concreto, sino en general. Los restos de esas personas me parecen tan importantes como los de alguien asesinado en 1985 y el dolor de sus familias igual al dolor de cualquiera, del mismo modo que igual de necesario -repito-, apoyar y facilitar y llevar a cabo todos los trabajos que les devuelvan la dignidad que 40 años de gobiernos de UCD, PSN y UPN no les devolvieron. Perfecto por eso y chapeau, pero la presencia institucional está comenzando a ser -o continúa siendo- absolutamente excesiva, anacrónica y fundamentalmente política, una manera de mear el árbol, dejarlo marcado y obtener rendimiento: estamos aquí, haciendo lo que no hicieron los otros, estamos aquí, estamos aquí, estamos aquí. Me sale la presencia institucional en asuntos relacionados con el tema por las orejas. Y apenas llevamos un año de gobierno. Espero que se les pase rápido la fiebre y sigan todos los trabajos en marcha. Pero sin tantísima imagen propagandística levantada sobre dolor ajeno.