Qué disgustazo
Desde que me enteré apenas he podido dormir, ya que para mí Brad y Angelina eran la total sublimación de la pareja perfecta, aunque de ella creo que no he visto ni una sola película y además no me parece guapa, pero como está casada con Brad, que ha hecho grandes papeles y además es guapo y tiene unos altísimos índices de follabilidad -porque yo soy heterosexual grave pero ciego no-, pues me valía, porque esa no belleza que no veía en ella y no haberla visto actuar la suplía al verla tan entregada a todas las causas buenas que en el mundo son -todas- y las que están por venir y adoptando niños cada luna llena. Esas familias así monas, que son muchos, exitosos y con un montón de niños rubios y morenos y chinos y negros y la hostia puta a mí siempre me han parecido fascinantes, desde el punto de vista de que soy absolutamente incapaz de imaginármelos a todos en una misma casa, en un mismo cuarto de baño, cagando en la misma taza y sentados a la mesa y pásame el pan, rubito y tú no me hablas a mí así, chinorris. Son de esas familias que solo las veo un poco verosímiles si salen por televisión o en una revista de hojas duras y brillantes, saludando porque han ido todos a un acto benéfico, pero que en cuanto se apagan los focos no consigo creérmelos, me parecen la creación de uno o de los dos miembros de la pareja, a los que se les ha ido por completo la olla o que cuando se conocieron ya la tenían ida pero se les ha acabado por ir de las manos del todo y en 10 o 15 años uno o los dos tienen la casa llena de gatos y de envoltorios vacíos de pastillas y la mitad de los hijos ya han pasado por la Betty Ford y otros dos ya andan por donde Josafat, dios no lo quiera, obviamente. A mí en realidad estas familias me dan un asco horrible y el único que me cae bien desde siempre es el padre de ella, John Voight, un actor como dios manda. Anda a la mierda, pesaos.