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Blá, blá, blá

El 8 de octubre de 2015, hace casi un año, el consejero de Salud, Fernando Domínguez, anunció reversiones parciales del servicio de comidas del Complejo Hospitalario de Navarra, privatizadas en su totalidad por UPN hace ya varios años, con resultados altamente negativos. Desde que se implantó, me ha tocado pasar alrededor de 60 días allá acompañando a familiares y repulsivo es lo mínimo que se me ocurre. Domínguez dijo entonces que “no más tarde” de diciembre -de 2015- el Ejecutivo decidiría cuál iba a ser la opción que se elegía para revertir la situación y en febrero de 2016 se habló de que se querían recomprar a la adjudicataria, Mediterránea de Catering, las cocinas del CHN -costeadas por Mediterránea- por entre 2,5 y 2,8 millones, crear 30 nuevos puestos de trabajo públicos para la adquisición y elaboración de alimentos y la elaboración y seguimiento de las dietas, dejando solo privatizada la distribución de las comidas y la limpieza, una parte menor. El 23 de septiembre de 2016 -hace una semana- finalizaba el contrato con Mediterránea, se ha prorrogado -parece- y absolutamente nada de lo pactado en el acuerdo programático, de lo expresado por sus 4 miembros antes y después de mayo de 2015 y de lo anunciado por Domínguez ha tenido lugar. Esto es: a las habitaciones del CHN sigue llegando el mismo plástico que antes. Al parecer, la excusa es económica, algo que no era problema cuando Geroa Bai era oposición, puesto que incluso se hablaba de que Comptos afirmaba que la privatización era más cara que con medios propios. Todos entendemos que hacer oposición falseando forma parte de la política, pero aquí el Gobierno está haciendo exactamente lo mismo que hizo UPN: darnos mierda porque es más barata. Así de simple, sencillo y claro. Hasta que no lo cambien -de hecho, no de palabrería- este es un hecho incuestionable: mierda low cost en perjuicio del paciente.