Los hamsters y la rueda
El miércoles 29 de julio de 1981, a las 10.45 de la mañana, laúnica cadena de televisión que emitía a esas horas en España,TVE 1?TVE 2 solo tenía programación de 19.45 a 24.00 horas?,conectó en directo con la Catedral de San Pablo en Londres. Erauna conexión especial, puesto que TVE 1 no comenzaba sus emisionesentre semana hasta las 14.00 horas. Ese día, conectó con Londres.Lo recuerdo porque estaba en el pueblo y cuando fui a coger laleche a casa de Eugenia y Santiago ?leche de vaca, en lechera,recién ordeñada? alguien comentó que estaban retransmitiendola boda de Carlos y Diana. No hicimos mucho caso, enseguida veníael panadero y había que estar al tanto de su bocina y volverrápido a casa para que la leche no se cortara con el calor, aunqueaún me dio tiempo a ver de pasada un trozo en casa del Inaxhiomientras hacíamos tiempo a que llegara el pan. El caso es quetelevisaron aquella cosa y tanto aquí como allí como en mediomundo durante más de 15 años la tal Diana fue una de las mujeresmás famosas y admiradas del planeta, algo completamente insólitopero comprensible en una esfera que es capaz de reunir a 750millones de personas una mañana de miércoles de julio delantede una televisión para ver una boda entre dos pijos ingleses.Desde aquella mañana, la historia de esta mujer, el nacimientode sus hijos, las infidelidades, la separación, la muerte y eldevenir de las vidas de sus herederos ocuparon y ocupan suficienteespacio mediático como para aplastar a varias colonias de ultramar.Ahora los supuestos medios serios tanto en papel como digitalesy las televisiones ?las radios son más profesionales, normalmente?nos abrasan con la boda del pequeño de la santificada, que seva a casar con una actriz, que se va a retirar de su carrera?ejem? y se va a dedicar únicamente a "causas humanitarias".Merecemos la extinción como especie.