Urbanismo táctico y viral

18.05.2020 | 08:38

No hay mal que por bien no venga y seguramente el mayor cambio que nos va traer esta nueva normalidad tras la pandemia va a tener que ver con la experiencia vivida en el desconfinamiento y esa desescalada, también del estrés de nuestra vida cotidiana, de nuestro modelo de vida y de la necesidad de tener una ciudad mucho más amable para pasear y disfrutar de ella. El mapa de la movilidad post coronavirus va a ser tan diferente que nadie hubiera imaginado que determinadas fuerzas políticas apostarían por construir 100 kilómetros de carril bici en Madrid o que la Avenida del Ejército continuidad de Pio XII tenga un carril menos para el volante en cuestión de días. Se llama el urbanismo táctico y es lo que está de moda. Intervenciones ágiles de bajo coste que consisten en cortar calles o marcar con bolardos los nuevos recorridos y reversibles si no funcionan. Un ejemplo claro es la actuación en el Paseo de Sarasate. Desde este sábado se gana para el vecindario y peatón la vía más próxima al Casco Viejo. Y ha costado tres días más o menos. Uno de los ejemplos más emblemáticos de urbanismo táctico es el de Times Square, en Nueva York. En una noche de 2009 se incorporaron jardineras, silletería de fácil instalación y se cerró completamente el tráfico vehicular. Está todo inventado pero ahora se ve de otra manera. Más difícil puede ser recuperar el transporte público con lo que está cayendo... Atrás quedan los años de farragosos planes plurianuales de coste inasumible para fomentar una movilidad sostenible para la comarca, los concursos de ideas para peatonalizar espacios los estudios de impacto ambiental y las obras millonarias. Al coche se le podía poner coto fácil tal y como se ha demostrado. Sólo faltaba voluntad política. Navarra Suma se hace ahora el despistado en Pamplona cuando propone nuevos carriles bici por toda la ciudad y ejes y corredores peatonales de norte a sur. Había que oírles cuando el anterior gobierno empezó a hablar de movilidad sostenible... No les gustaba ni la palabra, oigan. ¡Lo que ha hecho este virus!