La estrategia de crispación

13.06.2020 | 23:09
El líder Partido Popular (PP), Pablo Casado.

El PP y Vox se afanan en utilizar la pandemia como ariete para deslegitimar al Gobierno central, una actitud replicada aquí por Navarra Suma y que genera tanto tensión como desafección social

se cumplen hoy tres meses de la aprobación por parte del Gobierno español del estado de alerta decretado el 14 de marzo ante la grave crisis sanitaria a causa de la pandemia de coronavirus y que, aun en diferentes fases de la desescalada según la realidad de los respectivos territorios, sigue aún en vigor. Desde entonces, y aunque el clima de confrontación política estaba ya instalado en el Estado sobre todo tras la moción de censura que desalojó del Gobierno a Mariano Rajoy y al PP, la crispación, el enfrentamiento descarnado e incluso el insulto como única estrategia se han adueñado de la vida política en los partidos e instituciones españoles. El impacto de la pandemia, con sus gravísimas consecuencias en vidas humanas –más de 27.000 muertos–, con efectos catastróficos también en la economía que auguran una dura crisis que llevará a miles de familias al paro y la pobreza y con secuelas asimismo en el sistema sanitario y sus profesionales y en el conjunto de la población, hubiese merecido otros modos de actuación y debería haber obligado, aun por pura responsabilidad que algunos podrían incluso alardear de patriótica, al logro de acuerdos básicos o a un gran pacto de estado. Nada de eso ha sucedido en el Estado español. Por el contrario, la derecha (PP y Vox, tras los últimos desmarques de Ciudadanos) ha tomado la firme determinación de valerse de la pandemia para desgastar al Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos mediante la utilización de cualquier argumento, incluida la manipulación, las medias verdades y el ataque directo utilizando también la Justicia, aunque ello debilite las propias instituciones bajo la pretensión de deslegitimar al Ejecutivo. Más allá de los errores que pueda haber cometido el Gobierno Sánchez –y que la oposición puede y debe apuntar con actitud constructiva y responsable–, las posiciones de la derecha solo generan, además de crispación, angustia social y desafección por la política y los políticos, lo que beneficia al populismo y a la ultraderecha de Vox. La Comunidad Foral, un año después de la investidura de Chivite, tampoco se libra de esta dinámica de confrontación protagonizada en este caso por la derecha unida bajo la coalición Navarra Suma y el liderazgo de UPN desde su concepción patrimonial del poder. Esa estrategia de polarización no solo resulta nociva para el interés general, sino que se ha acreditado estéril políticamente porque el revanchismo y la reyerta no dan rédito electoral por estos lares.

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