La imagen de Zapatero accediendo a la sede de la Audiencia Nacional como primer presidente del Estado español imputado por presuntos delitos relacionados con el rescate de Plus Ultra, las joyas aparecidas en la caja fuerte de su despacho oficial, es ya una fotografía histórica. Es el primer ex presidente que comparece ante un juez en calidad de imputado –ahora se denomina investigado–, porque ni a Felipe González le alcanzó la X de los GAL, ni a Aznar se le demandaron responsabilidades por las mentiras por la guerra de Irak o el 11-M ni a Rajoy le pilló la anotación ‘M.Rajoy’ del listado de cargos del PP que cobraban sobresueldos en mano.

También se libró del banquillo, con todo tipo de facilidades para ir eludiendo las consecuencias de los delitos que se le imputaban, Juan Carlos de Borbón, que acabó en un cómodo exilio en Dubai. Aunque es cierto que el listado de ex ministros de PP o del PSOE juzgados y condenados es largo, además de los muchos casos de corrupción que han asuelado la política en prácticamente todos los ámbitos autonómicos, otros muchos se fueron también de rositas. La declaración de Zapatero está prevista para continuar al menos hoy y más allá de sus argumentos de defensa queda por ver la decisión del juez Calama una vez escuchado, pese a no imponer medidas cautelares, y las implicaciones que pueda dejar tras de sí y sus efectos sobre el Gobierno de Sánchez y el PSOE. De momento, la política española mantiene esa decadencia cuesta abajo en la que lleva rodando unos años con un deterioro de imagen y credibilidad que implica prácticamente a todos los poderes democráticos y a todas las estructuras del Estado.

Pese a las acusaciones y descalificaciones del PP, que ayer volvió a reiterar Feijóo en otra tremendista e insufrible sesión de control en el Congreso, Sánchez insiste en que seguirá adelante sin convocar elecciones. Pero su situación es cada vez más complicada y solitaria y su retraso en comparecer ante la opinión pública –lo tiene previsto el día 24–, está generando dudas y tensiones no sólo entre los socios que aún le apoyan, sino entre los propios militantes del PSOE. Junts y PP ya dan síntomas de más cercanía cada vez y el PNV vuelve a pedir Presupuestos a Sánchez dejando claro que si no hay mayoría para apoyarlos debe convocar elecciones. Los tempos son muy importantes en política y a Sánchez le marcan cada vez menos margen a sus propios tiempos.