Prestaciones de maternidad, Supremo y autogobierno

07.02.2020 | 14:17

A nadie le amarga un dulce. Y es muy dulce recibir un dinero extra. Por eso, es lógico y comprensible que padres y madres de Navarra se ilusionasen al conocer la sentencia del Tribunal Supremo del pasado viernes 5 de octubre, que declara exenta de tributación, en la declaración de IRPF, la prestación de baja por maternidad. El problema viene cuando a las legítimas ilusiones de la ciudadanía se unen -buscando la algarada y el beneficio electoralista- agentes políticos como UPN, PSN y PP. Agentes que son, precisamente, los responsables de la situación actual.

Para explicar dicha situación, debemos tener en cuenta varias cuestiones: qué dice exactamente la sentencia; su ámbito estricto de aplicación; por qué hay quienes, sin que se le aplique la sentencia, pueden unirse a sus consecuencias; y por qué Navarra no puede.

¿Qué dice la sentencia? Pues obliga a la Hacienda española a que considere como prestación pública lo que la Seguridad Social paga durante a una madre durante su baja laboral. Hasta ahora lo consideraba rendimientos, que tributan como cualquier otra baja; si se considera prestación pública, dice la sentencia, está exenta de impuestos. Le obliga, además, con carácter retroactivo, a devolver lo tributado en los últimos años. Y con una particularidad: la maternidad de una madre rica se premia más que la de una madre pobre, ya que la devolución se hará en función de los ingresos que tenía entonces la madre.

¿A quién afecta la sentencia del Supremo? A la Agencia Tributaria. No afecta a las haciendas forales (Navarra, Álava, Bizkaia y Gipuzkoa) que, además de no haber sido denunciadas para esta sentencia, tienen reconocida capacidad normativa propia en su régimen tributario foral.

Pero Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, en uso de esa capacidad, han optado por asumir el fallo judicial y van a devolver el dinero recaudado. También evitan así posibles demandas de madres de sus territorios. ¿Por qué Navarra no devuelve?

Resulta que en Navarra, en 2013, entró en vigor la modificación de la Ley foral sobre IRPF, en la que suprimía la exención "para las prestaciones públicas". Una ley aún vigente y que apoyaron... UPN, PSN y PP. Los mismos que ahora dicen que la Hacienda de Navarra "devuelva el dinero". Esa ley establece que debe tributarse también por las prestaciones, por lo que lo pagado durante las bajas ha de tributar, sea considerado rendimiento o sea considerado prestación.

Es decir: no es posible cumplir la sentencia del Supremo, como reclaman UPN, PSN y PP, porque hay una ley que cierra las puertas al cumplimiento: una ley impulsada y aprobada por? UPN, PSN y PP. Un curioso círculo de contradicciones. Lo que ocurre es que el tripartito de la oposición, que antes quiso cobrar a las madres, querría ahora repartir dinero, y cuanto más mejor. El año que viene hay elecciones? Hace 5 años, cuando UPN estaba en el poder, su preocupación era otra: quitar las exenciones a las prestaciones públicas suponía unos 7 millones de euros más al año para la Hacienda Foral.

Frente a esa ley de 2013, aún en vigor, el actual Gobierno de Navarra hizo su propuesta alternativa en junio, cuatro meses antes de la sentencia del Supremo. Buscando ayudar a la maternidad, planteó modificar la Ley del IRPF de 2013 para que madres y padres con prestaciones tengan deducciones de hasta un 25% en el IRPF desde 2019. Dicho porcentaje sería progresivo y disminuiría cuantos más ingresos tiene el contribuyente. Una propuesta, equitativa y más justa, que incluye a los padres para fomentar la corresponsabilidad. Una propuesta que nos permite nuestro autogobierno. Cabe destacarlo porque, ahora, algunos padres y madres se cuestionan: "¿Para eso sirven los fueros? ¿Para que ahora no me devuelvan a mí? y sí a la ciudadana de Murcia?". Lo preocupante no es esa pregunta, legítima, de padres y madres; lo es la irresponsabilidad política de quienes resumen el Fuero a "que los navarros y navarras no estén peor fiscalmente". Es decir, como un mero privilegio. Dan así armas a quienes estarían deseando abolir nuestro autogobierno.

No. El fuero nos da libertad, pero también responsabilidad; a las duras y a las maduras. El autogobierno nos permite recaudar y, a cambio, pone sobre nuestros hombros la suerte y la enorme responsabilidad de poder elegir a qué destinamos lo recaudado. El autogobierno es lo que permite que tengamos mejores servicios a las madres en la sanidad pública, o mejores ratios de pediatras por habitante. Es lo que permite que la educación concertada salga más barata para los padres que en otros sitios. Es lo que permite la gratuidad de los libros de texto. Dicho más claro: en Murcia, ahora, a un padre o madre quizá le devuelvan 1.000 € a tocateja. Pero que nadie lo dude: la diferencia entre el valor de lo que recibimos en servicios sociales aquí y lo que reciben allá supera, con creces, esa cantidad.

Esta sentencia nos ha dado una oportunidad de oro para que todos los partidos se retraten. Todos deben explicar si prefieren deducciones progresivas o exenciones regresivas; beneficios para las rentas más altas... o una deducción en cuota, progresiva y equitativa, que va a beneficiar más a las rentas medias o bajas. También deben explicarse los que legislaron en un sentido y ahora piden lo contrario. UPN, PSN y PP deberían dejar claro qué modelo proponen, de verdad, sin contradicciones entre lo que legislan y lo que tratan de rascar cuando conviene. Ellos deberían dejar claro si quieren populismo o fuerismo responsable.

Firman este artículo: Virginia Alemán, Ana Ansa, Ana Vilches, Juana García, Jabi Arakama, integrantes de Geroa Bai