Es hora de defender la revolución bolivariana

09.02.2020 | 01:03

Han pasado 20 años desde que un militar mulato humilde llamado Hugo Rafael Chávez Frías llegara al Gobierno de Venezuela y diera comienzo una nueva era en Venezuela. Junto con él fueron millones las venezolanas y venezolanos marginados hasta entonces, que tomaron el timón y emprendieron el camino hacia la segunda independencia.

El movimiento bolivariano puso en marcha una transformación que parecía impensable hasta entonces; sacudió los cimientos de la sociedad neoliberal y Venezuela emprendió un camino hacia el socialismo, dándole el poder al pueblo llano. Sin embargo, la revolución bolivariana siempre ha tenido como objetivo la transformación de todo el continente. A través de estructuras supranacionales (ALBA, CELAC, UNASUR, Petrocaribe, TeleSur...) impulsadas por Venezuela y Cuba, la idea bolivariana de la "Gran Colombia" parecía poder materializarse 200 años más tarde y desde una perspectiva de izquierdas. De echo, las políticas internacionalistas desarrolladas por Chávez y Fidel han sido de ejemplo para muchas revolucionarias.

La revolución bolivariana puso en jaque la superioridad de los Estados Unidos de América en América Latina, ya que el hasta entonces patio trasero yanqui se volvía de color rojo. A los gobiernos revolucionarios había que añadirles los procesos progresistas que se estaban dando en países como Brasil y Argentina que también estaban empezando a liberarse de las garras del imperio. Hay que tener en cuenta esa peligrosa correlación de fuerzas para entender los movimientos hacia la derecha que se han dado en estos últimos años en países como Argentina, Brasil, Ecuador u Honduras, entre otros, algunos de ellos habiendo sido a través de golpes de Estado.

Es bien sabido que el petroleo, el gas, el oro, el coltán etc que posee Venezuela son recursos muy preciados y que el imperialismo gringo jamás va a permitir que éstos se queden fuera del mercado capitalista. Pero la obsesión hacia Venezuela tiene otra razón de ser: acabar con el proceso de empoderamiento fruto de la Revolución Bolivariana y acabar también con la idea de socialismo e internacionalismo desarrollada mediante el proceso revolucionario. Y es que el golpe de estado que vive hoy el país no es más que una expresión más de la agresión continuada que se sucede desde hace 20 años. Sin embargo, este último ataque ha tomado una forma distinta.

De echo, la presión de la llamada comunidad internacional ha sido un elemento vital en esta última intentona. Empezando por el reconocimiento diplomático del autoproclamado presidente (que no es más que un títere) Juan Guaidó, hasta llegar a la instrumentalización de los medios de desinformación. En Euskal Herria, el Parlamento de Navarra no apoyó la moción que pedía respeto a la soberanía de Venezuela, y el Parlamento Vasco reconoció a Guaidó como presidente de Venezuela; siendo el PNV, con el señor Anasagasti a la cabeza, el más fiel protector de la extrema derecha golpista venezolana. Y no podemos olvidar que la televisión pública vasca, EITB, ha defendido sin ningún tipo de máscara este intento de golpe de estado que vulnera el derecho internacional y todo tipo de derechos humanos.

Pero el pueblo venezolano sabe bien que el pueblo vasco tiene más dignidad que todo eso. La solidaridad internacionalista desarrollada en nuestro pueblo nos ha convertido en referentes en cuanto a la solidaridad hacia Venezuela se refiere, y hemos acompañado la revolución bolivariana en estos últimos 20 años, haciéndoles ver que Venezuela no camina sola. Así lo demuestran las decenas de concentraciones, charlas y muestras de solidaridad organizadas en Euskal Herria en contra del golpe, así como las decenas de entrevistas concedidas a medios populares de comunicación, o el compromiso de los cientos de brigadistas que han visitado Venezuela en todos estos años. El internacionalismo vasco es ejemplo también para el resto de pueblos.

Y es que el pueblo vasco tenemos mucho en juego en Venezuela. La derrota de la revolución bolivariana tendría graves consecuencias tanto en Latinoamérica como también en Euskal Herria. En estos momentos difíciles no hay lugar para posiciones intermedias injerencistas, no hay lugar para la equidistancia, ni para la timidez. A las personas que defendemos la paz y los proyectos emancipadores nos toca defender la soberanía del pueblo de Venezuela, y esto significa defender la revolución bolivariana, significa multiplicar la solidaridad internacionalista.

Más de 30 organizaciones del movimiento popular de Venezuela han hecho un llamado a la defensa de la soberanía de Venezuela y a la defensa de la revolución bolivariana; no las dejemos solas, porque su lucha también es la nuestra.

Bi herri, borroka bakarra.
Gora Iraultza Bolivartarra!
Gora Euskal Herri internazionalista!