Deflactación del IRPF y otras noticias...

10.02.2020 | 11:21

Hace unos pocos días la consejera de Hacienda, Elma Saiz, anunciaba en el Parlamento su intención de deflactar la tarifa del IRPF para el próximo año. Ello provocó en el primer momento cierto enfado en Geroa Bai. Y aunque ese enfado haya sido provocado solo por cuestiones de forma, nos preocupa, sobre todo teniendo en cuenta que, en los cuatro años en los que Barkos ha estado al frente del gobierno, no se han deflactado las tarifas ni una sola vez. Como tampoco lo hicieron gobiernos anteriores de UPN, dicho sea de paso.

Llevamos desde 2009 sin que se haya aplicado esa medida, de tan complicado nombre, para paliar el efecto de la inflación en los impuestos que pagamos. Desde ese año el IPC se ha incrementado en Navarra el 11%. Si has conseguido que tu salario o tu pensión hayan crecido en la misma proporción estarás pagando más por el IRPF aunque, en realidad, lo único que hayas conseguido es mantener tu capacidad adquisitiva. Sin entrar en mayores disquisiciones técnicas de tramos, tipos medios, tipos marginales, ?, podemos concluir que a mismos ingresos, más impuestos.

A las personas que percibimos un salario, una prestación por desempleo, una pensión, es decir a la clase trabajadora, se nos han ido subiendo los impuestos de forma callada, casi a traición, mientras que el Impuesto de Sociedades, independientemente del tipo que se les aplique (que se dedican mucho tiempo a hablar de si se les suben los impuestos o no, que si las empresas se van o se vienen, ?), y gracias a las deducciones que se pueden aplicar pagan un mísero 10%. No hace falta subir los impuestos a las empresas, sólo bajar sus deducciones para conseguir una mayor recaudación y alcanzar un sistema más eficiente, justo y solidario.

En resumen, que aplaudimos la medida, pero no para un único año, sino como regla general (aunque se puedan introducir algunas matizaciones de progresividad en virtud de la cuantía de los ingresos), porque no es ni normal ni lógico que la clase trabajadora aporte el 85% de los impuestos que ingresa Hacienda.

Y que conste, por si alguien tiene alguna duda, que defendemos una presión fiscal similar a la de las regiones más avanzadas de Europa y reclamamos sus mismas prestaciones y servicios públicos. Pero esa presión se debe distribuir de manera equitativa de forma que quien más tiene más aporte. Sin olvidar que Navarra dispondría de unos 200 millones más al año sólo con reducir el fraude fiscal a la mitad.

Este anuncio ha sido el colofón de una serie de noticias que se han ido produciendo de forma continuada en los últimos días, que retratan bien la sociedad en la que vivimos y que es bueno traer a la memoria de vez en cuando. Para ello resulta suficiente, porque resulta bastante clarificador, simplemente recoger algunos recientes titulares de prensa, sin necesidad de mayores comentarios. Por ejemplo:

El número de millonarios en España se multiplica por 5 en ocho años y ya llegan a un millón. Los altos directivos cobran 123 veces más que la plantilla. Los ejecutivos del IBEX ganaron de media 4,46 millones el 2018. Las multinacionales dejan de declarar 13.500 millones en España. Grandes empresas como Google, Facebook o Nike trasladan sus beneficios a otros países. Netflix paga menos impuestos en España que un mileurista: 3.146 euros en 2018.103.000 personas, el 16% de la población navarra se encuentra en exclusión social y la mitad trabaja. En España son 8,5 millones de personas, el 18,4%, 1,2 millones más que antes de la crisis. Prestaciones públicas e impuestos reducen un 30% la desigualdad.

La lástima es que este tipo de noticias no tengan demasiado impacto entre la gente. Se trata de informaciones, de datos, que requieren un cierto esfuerzo de atención, de análisis, de algo de conocimiento y de interés (pero tampoco demasiado). Por lo que su repercusión es pasajera. Tampoco interesa que nos paremos mucho a pensar. Es mejor insistir en otro tipo de historias, las que llegan más a la víscera, al hígado o al corazón.

Pero, y leído ayer: La desigualdad moviliza a América Latina, puede que el vaso se esté desbordando y que la gente se esté hartando de tanta voracidad y expolio por parte de unos pocos y a costa de tantos.

El autor es secretario de Políticas Sociales y Públicas de CCOO Navarra