‘#HazEspacio’ al síndrome de Asperger

18.02.2020 | 01:07

#HazEspacio a Álex, un niño con síndrome de Asperger, para que su clase sea un espacio de tolerancia y libre de bullying. Esfuérzate por conocerle y entender por qué, en ocasiones, se comporta de manera diferente. Verás como Álex tiene mucho que ofrecer. Porque cada persona es única y todos debemos aprender a respetar la diversidad.

#HazEspacio a Sebas, un adolescente con síndrome de Asperger que no puede acceder a una beca de estudios. Aunque no tenga certificado de discapacidad, Sebas precisa una serie de apoyos para garantizar que saca el máximo partido a su etapa escolar. Por eso, necesita acceder a las ayudas disponibles para el alumnado con necesidades de apoyo educativo.

#HazEspacio a Paco, una persona mayor con síndrome de Asperger que necesita plaza en una residencia. Paco acaba de cumplir 70 años y es consciente de que, cada día, necesita más ayuda. Pero no solo por su edad, sino porque tiene Trastorno del Espectro del Autismo, TEA. El trastorno le acompaña desde que nació, pero sus manifestaciones y, por tanto, las necesidades de Paco, han ido cambiando en función de las distintas etapas del desarrollo y de las experiencias adquiridas. Porque las personas con TEA necesitan apoyos específicos y especializados a lo largo de toda su vida.

#HazEspacio a Eva, una chica con síndrome de Asperger que quiere acceder a un empleo público. Eva no dispone de certificado de discapacidad, pero, por su condición de persona con TEA, necesita una serie de adaptaciones en los exámenes de las oposiciones, para estar en igualdad de condiciones respecto al resto de las personas que se presentan.

#HazEspacio a Raquel, una chica con síndrome de Asperger que quiere ser incluida en los planes de su nuevo grupo de amigos. Raquel acaba de mudarse de casa y ha conocido al grupo de chicos y chicas de su nueva urbanización. Algunos la miran raro porque es la única que no se ríe con los chistes; otros piensan que es un poco pedante porque emplea un lenguaje demasiado formal y puede pasarse horas hablando sobre trenes. Esto ocurre porque desconocen que las personas con TEA son muy literales y tienen intereses restringidos. Conocer para comprender.

#HazEspacio a Gaby, estudiante de Administración con Asperger que desea hacer prácticas profesionales en empresa. Los programas de formación dual combinan teoría y práctica en entornos laborales reales. Son un apoyo muy importante para las personas con TEA, ya que les permite tener un primer contacto con el mundo laboral, mejorar sus habilidades sociales y aprender a devolverse en un ambiente de trabajo.

El síndrome de Asperger es un Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) sin discapacidad intelectual asociada ni dificultades en aspectos formales del lenguaje. Comparte las características nucleares del TEA: tienen dificultades en la comunicación social y en la flexibilidad de pensamiento y comportamiento.

Aunque la categoría diagnóstica específica ha desaparecido de los sistemas de clasificación internacionales de salud y trastornos mentales, se mantiene la denominación social de síndrome de Asperger por una cuestión identitaria y por el sentimiento de pertenencia que pueden presentar las personas que han sido diagnosticadas bajo esta categoría. Sin embargo, tienen dificultades para entender la comunicación no verbal (gestos, expresiones faciales, tono de voz, etc) y los mensajes sutiles que se transmiten a través de este canal. También pueden hablar durante mucho tiempo de sus temas de interés, pero tienen dificultad para saber cuándo terminar la conversación. Además, les resulta difícil reconocer y comprender las reglas sociales "no escritas" por lo que, a veces, pueden comportarse de manera inadecuada sin darse cuenta. Quieren relacionarse con los demás, pero no saben cómo hacerlo por lo que, a veces, pueden encontrarse solos. Puede parecer que no expresan sus emociones ni tienen en cuenta las de los demás, pero, en realidad, es que les resulta muy complejo darse cuenta intuitivamente de cuáles son los sentimientos y emociones de otras personas. Su forma de pensar es rígida y concreta, lo que les ayuda en actividades que requieren atención a detalles y repetición de patrones, pero tienen dificultades en tareas que requieren flexibilidad o búsqueda de alternativas para la resolución de problemas. Tienen intereses muy concretos y específicos sobre los que acumulan mucha información y dedican mucho tiempo, convirtiéndose, en ocasiones, en fuente principal de conversación y dedicación. Y pueden ser extremadamente sensibles a algunos estímulos del ambiente, resultándole molestos o dolorosos (ruidos, luces, olores, sabores, etc).

Pero todos les podemos ayudar. Reflexionemos sobre los desafíos sociales que afrontan todos los días, conozcamos sus gustos e intereses, sus puntos fuertes y débiles, utilicemos un lenguaje directo y concreto, sin ambigüedades o dobles sentidos y comprendamos que sus comportamientos no son caprichosos o intencionados. Reflejan una manera distinta de comprender y desenvolverse en el mundo. El 18 de febrero es el Día Internacional del Síndrome de Asperger. Pregúntale cuál es la mejor manera de apoyarle. Él o ella te sabrá explicar cuáles son sus puntos fuertes y débiles y cómo prefiere que le ayudes.

La autora es presidenta de la Asociación Navarra de Autismo (ANA) y madre de un niño con TEA