l sector sanitario es clave para aumentar el bienestar social y el nuestro necesita inversión y reestructuración, especialmente por la gravísima situación socioeconómica actual. No olvidamos que la cuidadanía aplaudió y aplaudió mucho, en una respuesta social de apoyo como nunca se había producido; un reconocimiento y un orgullo de tener un Sistema Público de Salud, y valorando y apoyando a la totalidad de sus profesionales.

Ahora es el momento del compromiso político para sentar las bases de mejorar nuestro Sistema Público de Salud hacia otro más equitativo, eficiente y sostenible.

El Anteproyecto de Presupuestos de Salud propone pocos e insuficientes cambios. Aunque asciende a 1.253.632.156 euros (incremento de 7,9%), si descontamos las partidas coyunturales asignadas a la covid, se queda en 1.176.771.141 euros (crece el 1,2%). Esa cantidad no permite acometer las reformas estructurales que precisa el sistema. Además, no cumple íntegramente con el Acuerdo de Legislatura ni con el Plan Reactivar Navarra/ Nafarroa Suspertu. Queremos apuntar siete ejes prioritarios para guiar los Presupuestos del Departamento de Salud.

1. Definir un escenario presupuestario que en tres años llegue al 6,5% del PIB en consonancia con el gasto de países europeos de nuestro entorno:

Los incrementos presupuestarios recientes permiten mantener los servicios y prestaciones actuales, pero impiden el salto transformador que se necesita. Sería preciso un incremento en los próximos años de 200 millones de euros, al margen de los gastos que genera la crisis de la covid-19 que necesitarían partidas extraordinarias. La inversión debe focalizarse en mejorar la organización y eficiencia del sistema prioritariamente en áreas que aportan mayor mejora de salud.

2. Antes prevenir que curar. Desarrollar Políticas y Servicios de Salud Pública (SP) centrados en la Atención Primaria (AP):

A pesar de la grave situación de SP ocasionada por la pandemia, los presupuestos de los Servicios de SP y Laboral, solo suponen el 2% del gasto total. Sin embargo, la pandemia ha evidenciado la importancia de unos servicios de SP bien estructurados, enfocados hacia la promoción, prevención y vigilancia de la salud en todas sus vertientes: personas con enfermedad crónica, mayores, laboral, escolar, comunitaria, etcétera. La AP precisa fortalecerse en la intervención comunitaria, especialmente para reducir las desigualdades. La mejora de la equidad requiere una estructura territorial adecuada, que integre las actividades de SP con la atención sanitaria y sociosanitaria.

3. Recuperar lo esencial. Hacer de la Atención Primaria el eje vertebrador del Sistema:

El multiplicador trabajo hacia la comunidad de la AP se vuelve imprescindible en un contexto de pandemia. Su reorganización de forma urgente debe completarse con la definición urgente de los perfiles de Enfermería Comunitaria y Trabajo Social y el desarrollo de nuevos perfiles profesionales en Salud socio comunitaria, Promoción de Salud, Salud Laboral y Técnicos de Gestión de SP.

Proponemos planificar la Atención Domiciliaria, más allá de las visitas domiciliarias. Reformular el rol de la AP como soporte al trabajo de las residencias de mayores, centros ligados a la discapacidad y centros sociales y educativos, así como de colectivos de trabajadoras/es con mayor precariedad (ETT, cuidados, migrantes€), desarrollando instrumentos e incentivos para aumentar la capacidad resolutiva en el primer nivel de atención.

El gasto en AP (incluyendo Urgencias Extrahospitalarias) supone el 14% del total (165,4 millones de euros), habiendo variado apenas en los últimos años. Proponemos alcanzar un 20%, que supondría incrementar su partida en 100 millones de euros dedicados a equipos comunitarios y socio sanitarios; rehabilitación funcional de AP, en centro y domicilio; fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.

Es importante el incremento retributivo a la totalidad de profesionales de AP. El gasto de personal -excluyendo las partidas por covid-19- crece solamente un 2,7%, cantidad insuficiente para cubrir los déficits estructurales existentes.

Se precisa el desarrollo de un Plan de infraestructuras e inversiones. Destaca el crecimiento de las inversiones en AP de Navarra Norte-Este (38%) y de Tudela (128,6%).

4. La eficiencia del "no hacer". Controlar el gasto farmacéutico, sobre todo el hospitalario:

Es necesario contener y revertir el gasto farmacéutico con políticas de racionalización de tratamientos sin evidencia clínica relevante y con el control directo desde la sanidad pública del actual modelo de atención farmacéutica a las residencias privadas y concertadas de mayores.

El gasto farmacéutico mantiene un peso excesivo en el Presupuesto (más del 22%). Proponemos el objetivo de que para 2023 sea inferior al 20% del gasto total.

5. Hospitales más humanos e integrados:

Los hospitales concentran conocimiento muy especializado, con acceso a equipamientos de alta tecnología y elevada capacidad de innovación. La pandemia hace inaplazable redefinir el concepto de hospital, tanto a nivel funcional como estructural. Es necesario combinar la especificidad técnica y tecnológica con una Estrategia de Humanización que tenga en cuenta las necesidades familiares ocasionadas por las cargas de los cuidados con adecuada dotación de recursos materiales, administrativos y emocionales.

El gasto hospitalario (55% del total) mantiene un excesivo peso en el conjunto. Sorprende que el gasto covid en personal hospitalario (22,6 millones de euros) duplique al de AP y casi lo cuadruplica si descontamos las partidas de Urgencias extrahospitalarias.

Aumentan las inversiones en el Hospital de Tudela (117%), pero en el Complejo Hospitalario no varían, lo que puede comprometer algunas necesidades.

Proponemos incentivar los proyectos de atención integral a través de una red hospitalaria pública única, un plan de apoyo a los hospitales comarcales, un plan de inversiones con eje en el Plan de Humanización, hospitalización psiquiátrica, hospitalización a domicilio, obstétrico-pediátrico, laboratorio unificado y redimensionamiento y actualización del equipamiento tecnológico.

6. Volver a confiar en el Sistema Público. Revertir los conciertos:

La subsidiariedad de la atención sanitaria pública precisa evaluaciones rigurosas y transparentes que la justifiquen e inversión en aquellas áreas de necesidad a largo plazo.

El gasto en conciertos, incluyendo gastos covid, crece un 6,3%, alcanzando el 7% del gasto. Proponemos su reducción.

7. Las eternas olvidadas. Necesidad de incrementos en salud mental e investigación:

Un gasto del 3% del total, con un incremento del 3,5%, es insuficiente para redefinir la organización de la Red de Salud Mental (Plan Estratégico 2019-2023) mediante un modelo de atención comunitaria, que incluya atención domiciliaria, intervención en crisis y atención no programada. El control y prevención de las próximas epidemias, infecciosas o no, pasan por el incremento de la testimonial inversión actual en investigación.

Apunte final. Propuestas de desarrollos normativos:

Proponemos modificar ya la Ley Foral de Salud para contemplar la creación de estructuras que agrupen Zonas Básicas de Salud (distritos o comarcas); actualizar la norma específica del personal del Sistema Sanitario Público; y que se inste al Gobierno central la eliminación de trabas para cubrir las vacantes, eliminando las tasas de reposición en Salud, y convocando OPE extraordinarias para consolidar las plantillas actuales, priorizando las de AP.

Los autores escriben en nombre de la Asociación para la Defensa de la Salud Pública de Navarra ADSPN / Nafarroako Osasun Publikoaren Aldeko Elkartea