La repetición de curso o, como se califica más técnicamente, la no promoción de nivel, siempre ha sido una decisión controvertida. El impacto que puede producir en el alumnado al que se le aplica suele ser importante, sobre todo al comienzo del nuevo curso.
Emocionalmente no es sencillo que este alumnado asuma que el resto del grupo con el que ha estado escolarizado hasta ese momento avance en bloque un curso y estas alumnas o alumnos no. Es por ello que cuando se plantea la posibilidad de no promocionar, el profesorado, incluidos especialistas, orientación y el resto de la unidad de apoyo educativo, sopesan todas las variables antes de proponer esta decisión a la familia, puesto que también se suele consensuar con ella.
Si se acaba adoptando esta medida, siempre se hace pensando en el bien del o la menor y esperando que la decisión haga que su proceso de desarrollo se lleve a cabo a un ritmo más acorde con sus características.
No entraré a opinar si la repetición es una medida conveniente o no, pero es un hecho que es una realidad que existe y que seguirá existiendo, al menos a corto y medio plazo.
Ante esta realidad, resulta sorprendente, cuando no denunciable, que el Departamento de Educación, en el marco de medidas que reduzcan la ratio máxima en las aulas que está negociando con los sindicatos, les proponga que el alumnado repetidor no cuente para calcular esa ratio. Es decir, si en un aula de Primaria hubiese 24 alumnas y alumnos, se dividiría en 2 aulas de 12, al fijar la ratio en 23. Pero si entre esos 24 hay un repetidor o repetidora, se quedarían 24 en un aula, con la mitad de recursos de profesorado que en el primer caso. El alumnado repetidor no cuenta, no ocupa espacio, no requiere atención, cuando es sabido que necesita tanta o más atención que el resto.
Esto lo propone el Departamento de Educación de una Comunidad, con un orientador educativo al frente, en el marco de una propuesta denominada “Pacto para la mejora de la equidad de la educación navarra”.
Aunque cueste creerlo, no es ninguna broma. Es lo que hay, para este Departamento el alumnado repetidor no cuenta. Frente a este tipo de actitudes sólo queda continuar movilizándonos para la mejora de las condiciones de nuestro colectivo. Es el único camino para mejorar la calidad del sistema educativo, y lo que es más importante, para dar a nuestro alumnado la atención que se merece.
El autor es irakasle y militante de ELA Hezkuntza Publikoa