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Renee Nicole Good y la vileza del patriarcado

Renee Nicole Good y la vileza del patriarcadoCedida

Todas hemos visto a través de nuestras pantallas el vil asesinato a sangre fría de Renee Nicole Good por parte de la ICE, fuerzas armadas al servicio de la administración trumpista, cuyo objetivo no es solo cazar inmigrantes, sino, como las antiguas camisas pardas y guardias de asalto hitlerianos, crear pánico y paralización en el conjunto de la sociedad norteamericana.

Asistimos, desde hace tiempo sin reacción por parte de Europa, a la retransmisión en directo de una violencia descarnada, cruel e inhumana que, no solo se manifiesta contra la vida de los pueblos, véase Gaza, y contra la ciudanía del planeta en general, sino que se revela especialmente brutal en el caso de las mujeres y las niñas. Dice Rita Segato, en una de sus grandes reflexiones, que en este cambio de era se exhibe despóticamente un nuevo procedimiento, fuera del Estado de Derecho, donde la única ley que rige es la del poder matar. La ley del más fuerte.

El poder de la muerte y la capacidad de exterminio como única fuente del Derecho, es decir, desorden y barbarie. En esta situación, el Derecho Internacional resulta masacrado dentro de una espiral destructora.

Generaciones anteriores en Europa presenciaron horrorizadas la liberación de los campos de concentración nazis. La vergüenza ante el aterrador espectáculo del Holocausto apareció frente a los hornos crematorios y las montañas de cadáveres descuartizados, cubiertos con las cenizas de los asesinados. Los juicios de Núremberg fueron necesarios para presentar al mundo la banalidad del mal, que diría Hannah Arendt.

Hoy en día, tal y como señala Segato, vivimos en vivo y en directo el exterminio como expresión política. La impunidad ha dejado de ser lo primordial en el ejercicio del poder de aniquilación, lo verdaderamente importante para Trump, Netanhayu, etcétera. es poder exhibir esa impunidad frente al mundo.

Es más importante el exhibicionismo despótico y asesino que la violencia per se. En lo que respecta a las mujeres, el patriarcado y su vileza se nutre en la actualidad de esas mismas circunstancias terroríficas.

Renee Nicole Good era algo más que una mujer y una madre. Era activista a favor de los Derechos Humanos, poeta, lesbiana, gran lectora, buena vecina, hermana, esposa… Una ciudadana de bien. El hecho de que Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional en EEUU, haya salido vestida de cow boy, exculpando al agente que ha perpetrado el asesinato y recalcando la impunidad de todo el cuerpo ICE viene a poner de relieve la cuestión de la utilización de las mujeres como herramienta de represión y matanza de otras mujeres, por parte del patriarcado más atroz. A esto hay que añadir la exhibición sin pudor de prácticas pedófilas, en medio de la más absoluta impunidad una vez más, entre los líderes y grupos de poder norteamericanos. Porque la violencia sexual dirigida a las niñas es una forma más de aniquilación, humillación y aleccionamiento misógino, de cara a servir de escarmiento represivo, ahora y en el futuro, ante las generaciones venideras de niñas y féminas. Tal es este horror que EEUU cuenta con mujeres abusadas desde niñas en puestos clave del poder trumpista. Puestos que compran su silencio, pero no combaten su drama ni el que se cierne sobre las demás.

Los tres hijos de Renee Nicole Good hoy están huérfanos. Los tres hijos de Kristi Noem tienen a una madre que justifica un feminicidio y protege al asesino. Díganme si esto no es un triunfo del terrorismo misógino y del fascismo.

Que nadie piense que la utilización de las mujeres por parte del patriarcado para atacar y eliminar a otras mujeres es una estrategia de anteayer. Desde que el movimiento feminista ha venido consiguiendo logros para el conjunto de las mujeres, es decir, para la humanidad entera, los gobiernos con proyección fascista han restaurado maniobras en las que la captación de féminas, a las que se les ofrece migajas de poder y cuando dejan de ser útiles se las deshecha, son las encargadas de alinearse con el terrorismo machista. Es el caso de Noem, pero también el de Meloni, que ejerce de topo trumpista en el seno de la UE o ya, yéndonos a la capital de España, tenemos la estulticia de una Ayuso, payaseando con Milei, que ultrajó a las mujeres que interrumpieron su embarazo en Madrid o que se ríe cada día de las miles de personas ancianas, a la que no dio asistencia médica y murieron en agonía.

El movimiento feminista tiene que actualizar sus prioridades. Es momento de volver a las trincheras. Nuestra línea Maginot se llama RAM.

Resistencia /Resiliencia/ Reconocimiento.

Autoestima /Apoyo/ Arrojo.

Memoria /Misión/ Mensaje.

“No soy la marea que se retira / sino la sal que se queda pegada en las rocas”. Renee Nicole Good. Descansa en paz, hermana. Te honraremos siempre.

La autora es escritora e investigadora