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La carta del día

‘Vide grenier’ en la Rochapea

‘Vide grenier’ en la RochapeaPatxi Cascante

Al otro lado de los Pirineos se celebran a menudo los denominados vide grenier. Se trata de una especie de mercadillo en el que de manera no profesional se ponen a la venta distintos objetos: muebles, enseres, ropas, juguetes, etcétera, con el objetivo de vaciar u ordenar la casa retirando aquello que no es de utilidad y, de paso, obtener algún dinerillo por su venta. Creo que, incluso, están regulados por ley y un particular no puede vender más de dos veces al año para que no sea considerada como una actividad profesional.

En estos tiempos de obsolescencia programada que vivimos, cualquier acción que tenga que ver con la economía circular es de agradecer.

Pues bien, en la Rochapea tenemos un vide grenier de Hacendado gratuito, diario, ya que, junto a los dos grupos de contenedores que tengo al lado de casa, te puedes encontrar butacas, colchones, somieres, armarios, sofás, electrodomésticos, baldas, así como todo tipo de utensilios amontonados.

Quiero pensar que esta gente tan incívica desconoce que en Pamplona hay un servicio gratuito de retirada de todo este tipo de objetos voluminosos a través de los Traperos de Emaús. Los objetos recogidos en buen estado o con una pequeña reparación salen a la venta en el mercadillo de los Traperos. El resto se desguazan y reciclan por piezas.

En mi calle disfrutamos de un bonito paisaje ya que, a los contenedores y a estos objetos se unen decenas de bolsas de basura que, en lugar de colocarlas en el interior del contenedor, son arrojadas al suelo por personas maleducadas. Es justificable solo para las personas con movilidad reducida, ya que es imposible depositar la basura en el lugar correspondiente. ¿Para cuándo la Mancomunidad colocará contenedores accesibles? Es inaceptable que tengamos que reivindicar hasta el derecho a dejar las bolsas de basura como el resto.

Esta misma semana, ya fue el colmo, me encontré un colchón alejado varias decenas de metros de los contenedores que estaba colocado en mitad de la acera. Como no había sitio para que pasara mi silla de ruedas, pensé en echarme una cabezadita, pero no lo hice ya que luego sería imposible volver a la silla. Un amable vecino me ayudó a retirar el jergón.

Por último, he dejado de transitar por una acera de una manzana de Marcelo Celayeta debido a la gran cantidad de excrementos de perro existentes. No soy muy aficionado a los Juegos Olímpicos de Invierno que comienzan ahora pero igual los veo y estaré atento a la técnica que utilicen los participantes en las pruebas de slalom de esquí. Quizá la pueda aplicar para esquivar con mi silla de ruedas las numerosas boñigas caninas que no recogen gran parte de mi porcino vecindario.