La muerte del mariscal de Nabarra
El pasado 20 de diciembre del año 2025, en DIARIO DE NOTICIAS, apareció un artículo del historiador, sociólogo y archivero Peio J. Monteano Sorbet, que llevaba por título “La muerte del mariscal de Navarra en 1522”. En dicho escrito, su autor nos deja bien claro la tesis de que Pedro de Nabarra y Lacarra, mariscal de Nabarra, se suicidó en el castillo de Simancas, lugar donde estaba preso por orden del emperador Carlos I de España y V de Alemania, conocido como el César.
Yo, un simple investigador sin ningún tipo de estudios en las materias de historia y sociología, dicho sea esto de antemano, soy reacio a creer que el patriota nabarro por excelencia, Pedro de Nabarra y Lacarra, se quitara la vida, ya que a mi limitado entender, dicha muerte solo beneficiaba a los invasores españoles, pues no olvidemos que cuatro años antes de su muerte, ante el requerimiento para su liberación de un obligado juramento de lealtad hacia Carlos I de España, pero el mariscal de Nabarra, cortesmente, se negó a ello de la siguiente manera: “Una vez más suplico, con toda humildad posible a su Majestad, se sirva demostrar conmigo la magnificencia que ha de esperarse de semejante Majestad, devolviéndome la libertad entera y el permiso de ir servir a quien estoy obligado. La fidelidad, la limpieza que su alteza quiere y estima de sus servidores, yo podré guardarla a los míos, y por ello me tornaré cautivo y esclavo de su servicio”.
Es cierto que los que apoyamos la hipótesis de Pedro de Nabarra y Lacarra fue asesinado por orden del César español, carecemos de escritos contemporáneos a la muerte del mariscal de Nabarra, en los cuales sustentar la tesis del asesinato, pero la teoría del suicidio está basada en escritos y comentarios, como por ejemplo el llevado a cabo por el embajador de Austria que menciona Peio J. Monteano Sorbet, ciertamente solo beneficiaban a los españoles, ya que el supuesto suicidio de patriota nabarro por excelencia, minaría la moral de los combatientes legitimistas nabarros, ocultando de paso ese atroz crimen. Pero de ser suicidio, habría que saber y conocer qué torturas psicológicas sufrió nuestro noble mariscal nabarro para llegar a tan drástica solución.
También para sustentar la teoría del suicidio se menciona a Ramírez de la Piscina, al cual lo titula como nabarro y para más inri, agramontés. Yo tengo una hipótesis diferente sobre el origen de Diego Ramírez de Ávalos de la Piscina. Concretamente creo que nació en la Rioja en el año 1495, estando ya esta comarca vascona bajo control político militar del Reino de España (la zona de su nacimiento concretamente al Reino de Castilla y León en el año 1461). Además nos dice Peio J. Monteano Sorbet que en sus crónicas no hace mención alguna al asesinato de mariscal de Nabarra. Bien, ciertamente habría sido un acción muy estúpida por parte de Ramírez de la Piscina exponer o plantear el asesinato de Pedro de Nabarra y Lacarra en su obra, siendo el que ordenó dicho asesinato la misma persona a la cual iba dedicada la faena del año 1534, que no es otro sino el emperador de Sacro Imperio Romano Germánico, es decir, Carlos I de España y V de Alemania.
Al parecer, yo todavía no he tenido acceso a ello, si hizo referencia al supuesto suicidio un historiador y genealogista español, nacido éste en el año 1533 en la villa de Arrasate-Mondragón, sita en la comarca de Gipuzkoa-Guipuzcoa, de nombre Esteban de Garibay y Zamalloa. Dicha afirmación es llevada a cabo en el año 1571, sirviendo, en mi humilde opinión, realmente para acomplejar a los nabarros surpirenaicos que todavía querían volver a ser independientes y además, cuando todavía existía la referencia estatal el Reino de Nabarra, soberano e independiente, al norte del Pirineo.
Por eso, yo soy más de las tesis del jesuita y cronista navarro, nacido concretamente en Biana en el año 1634, Francisco de Alesón, y del relato anónimo que se hace referencia en el mismo escrito de Peio J. Monteano Sorbet. Por ello soy más adepto del artículo del historiador, profesor y político Joseba Asiron Sáez en su escrito del día 6 de diciembre del año 2025, que lleva por título “Mariscal de Navarra”, donde nos indica que la tesis del asesinato ya era apoyada por el jesuita y cronista navarro José Moret Mendi nacido en Iruñea-Pamplona en el año 1615, y por el abogado y político Arturo Campión Jaimebon, también nacido en Iruñea-Pamplona en el año 1854.
Dicho esto, quiero agradecer a Peio J. Monteano Sorbet su dedicación a hacernos llegar la historia de Nabarra, especialmente al apartado que lleva desde el año 1512 al año 1529 y animarle a seguir con esta ardua tarea, pues en mí encontrarás a un fiel y entregado comprador lector de tus obras. Aprovecho también este misma faena para felicitar y reconocer a Joseba Asiron Sáez por sus diversos trabajos, especialmente los encuadrados en Vidas ejemplares, publicados por DIARIO DE NOTICIAS y recopilados por la editorial Txalaparta. Gracias a todos ellos de parte de este sencillo electricista, lector empedernido y amante de la historia política del Estado de Nabarra, siendo sencillamente un simple aprendiz en tan importante materia.