Comienzo este escrito poniendo a los lectores en antecedentes.

Mi madre es una paciente oncológica que en noviembre del 2024 fue operada de extirpación de útero de un cáncer súper agresivo. En el mes de diciembre del mismo año empezó con las sesiones de quimioterapia y radioterapia (a la vez) para intentar que el cáncer, que en un principio estaba solo en el útero, no se reprodujera.

Tuvimos la mala suerte que no se le cerraran bien los puntos internos, lo que le provocó una hernia a la altura del ombligo de la cual tuvo que ser operada de urgencia en enero del 2025, provocando la suspensión del tratamiento oncológico.

En febrero del 2025 reanudó el tratamiento, esta vez por separado. Las sesiones de quimio, que duraban 8 horas al principio, hasta abril del 2025, y a continuación las sesiones de radioterapia, que finalizaron a principio de junio del 2025.

A consecuencia de los efectos secundarios del tratamiento le volvió a salir la hernia, para la que seguimos esperando para operar. Ya tarde, claro.

Durante este tiempo se le realizaban análisis de sangre y escáneres con contraste constantemente para vigilar cómo iba.

A finales de junio del 2025 se le realizó el último escáner, dándonos la buena noticia a mediados de julio. El cáncer había desaparecido y estaba limpia, por lo que la doctora nos comentó que a partir de ahora se realizaría el seguimiento cada 3 meses para ir vigilando ya que era muy, muy agresivo.

Se suponía que a finales de septiembre del 2025 le tendrían que haber realizado otro escáner, el cual no se realizó y la consulta para revisión tampoco. Fueron pasando los meses y el escáner de diciembre y la consulta de enero del 2026 tampoco se realizaron.

Pasadas las fechas de Navidades puse una queja por la tardanza del seguimiento y porque tuvo que ir al médico de cabecera por los dolores que pensábamos que eran por la hernia, tras la cual a los dos días llamaron para hacerle el escáner que se le realizó el pasado 21 de enero. Lo que no sabemos es si este escáner es para el seguimiento del cáncer o el pedido por el médico de cabecera para la hernia. (Bueno, ahora nos da igual). Le comentaron que podía estar un par de días un poco molesta por el contraste, pero el domingo 25 de enero la tuvimos que subir a urgencias por los dolores tan insoportables que tenía.

En urgencias, como ya sabemos todos, hay que tomárselo con paciencia, le estuvieron haciendo todo tipo de pruebas y análisis, así como otro escáner con otro tipo de contraste diferente para comparar los resultados.

Y cuál fue el resultado, una mancha en el hígado. El maldito cáncer ha estado jugando y ha vuelto a aparecer. Claro, la dejaron ingresada para controlar el dolor y ver el alcance.

Le han realizado varios escáneres y varios análisis y todos salen mal.

Sorpresa, he vuelto y esta vez no vais a poder conmigo (pensamiento del cáncer).

Cuál ha sido la gran sorpresa: ha aparecido, y muy extendido: hígado, estómago, pulmones...

Y ahora, ¿qué hacemos? ¿Por qué tanta tardanza en hacer el seguimiento de un paciente oncológico? ¿Por qué juega la administración con la vida de la gente? Claro que si hubiera sido un familiar suyo seguramente las revisiones habrían sido realizadas puntualmente.

Con este escrito no pretendo solucionar nada de mi madre, ya que ya es tarde para ello, pero quiero que no le vuelva a suceder a nadie.

A quien haya llegado leyendo hasta aquí, solo quiero que se ponga en nuestro lugar y que si está pendiente de alguna cita médica no deje pasar tanto tiempo como nosotros. Esperamos que no le ocurra a nadie más.

Por favor, que este escrito llegue a la mayor cantidad de gente posible y a ver si así conseguimos que las listas de espera, sobre todo en estos casos, no se retrasen tanto y luego no haya nada que hacer, como nos ha pasado a nosotros.