El Auditorio Baluarte ha acogido este sábado el concierto de despedida de Medina Azahara en Pamplona, una de las paradas de su gira final, con la que la banda cordobesa pone punto y final a una trayectoria iniciada en 1979. La cita forma parte del calendario cultural de la ciudad y se presenta como una última oportunidad para ver en directo a un grupo que ha sido referencia del rock andaluz durante más de cuatro décadas.
Fundada en Córdoba, Medina Azahara construyó desde sus inicios un sonido propio en el que confluyen el rock, los elementos sinfónicos y una clara inspiración en la identidad cultural andaluza. A lo largo de los años, la banda ha mantenido una relación constante con el directo, convirtiendo el escenario en el eje central de su trayectoria y consolidando un público fiel en todo el Estado.
Un adiós simbólico
El concierto de hoy en Pamplona se enmarca en una gira de despedida concebida como un repaso a su carrera, con un repertorio que recoge algunas de las canciones más reconocibles de su discografía. Al frente del grupo continúa Manuel Martínez, voz histórica de la formación, acompañado por una banda que ha sabido mantener el pulso del proyecto en sus distintas etapas.
Para el público navarro, la actuación en Baluarte supone un adiós simbólico a una banda que ha pasado en distintas ocasiones por escenarios de la Comunidad Foral y que hoy se despide desde uno de los principales espacios culturales de la ciudad. Más allá de la nostalgia, la cita se plantea como un encuentro generacional, en el que confluyen seguidores de largo recorrido y oyentes que han llegado al grupo con el paso del tiempo.
Con este concierto, Medina Azahara cierra también su vínculo con Pamplona dentro de una gira que avanza hacia su tramo final. Un cierre sereno y consciente, sin estridencias, que apela a la memoria musical compartida y al valor del directo como espacio de celebración y despedida.