Muchos pensaban que Alejandro Toquero había llegado a la vicepresidencia de UPN para ir de número 1 en las próximas forales. La propia Cristina Ibarrola alimentó esa posibilidad porque decía que su objetivo seguía siendo recuperar el Ayuntamiento de Pamplona. Ibarrola ha deshecho su promesa y se ha lanzado a encabezar la candidatura. Mientras, nadie sabe nada de Toquero, que permanece mudo. Estos son algunos de los motivos por los que parece que el alcalde de Tudela va a perder el tren de UPN que, en principio, estaba llamado a tomar.
Los órganos de UPN: sin influencia en la Ejecutiva, Consejo ni comité de listas
El primer obstáculo de Toquero lo tiene en su propia casa. Es el vicepresidente merced a un acuerdo de urgencia para el último congreso de UPN, pero no manda nada. Ibarrola, la presidenta, controla todos los órganos. Tiene una mayoría holgada en la Ejecutiva, donde los peones de Toquero fueron los menos votados –José Antonio Rapún León, Daniel Francés Sáinz, Jesús Nieva Ozcoz o Anichu Agüera Angulo–. Controla el Consejo Político. Y en noviembre se aseguró tutelar el comité de listas, encargado de las candidaturas. Toquero solo tiene mano en las juventudes del partido, donde colocó a David Bienzobas Floristán aprovechando una inexplicable retirada por parte del sector ibarrolista. Son 10 asientos en el Consejo Político que, sin embargo, de poco le han servido en este proceso.
Oficina Anticorrupción: dos causas en Tudela en medio del proceso
Las casualidades no existen en política. UPN lanzó la candidatura presidencial el lunes, 2 de febrero, por la noche. Justo después de conocer dos noticias que todavía resuenan en la Ribera: la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción de Navarra (OANA) va a investigar al Ayuntamiento de Tudela, liderado por Toquero, por dos cuestiones distintas.
En primer lugar, por unas “presuntas irregularidades en materia de contratación pública” por la adjudicación directa de unos contratos a un despacho de abogados; y también por “presuntas irregularidades” en la concesión de subvenciones al CD Tudelano. El proceso de UPN podría haberse lanzado hace un mes o en marzo, pero ha decidido lanzarse ahora, justo ahora. ¿Casualidad? No parece que el mejor punto de partida para un presunto aspirante sea contar, como carta de presentación electoral, con un par de investigaciones en curso en su ayuntamiento.
El oportunismo de Ibarrola: una rival que siempre tuvo ambiciones
Suelen decir que lo que mal empieza mal acaba. Ibarrola y Toquero no tienen afinidad política. Cada uno tiene, de hecho, sus planes. Y a veces chocan. Este proceso ha sido quizá el mejor ejemplo. Toquero tiene enfrente a una política que siempre tuvo ambiciones y que de momento le gana la partida: explotó su papel de mártir de la moción de censura para ganar simpatías dentro y tras el informe de la UCO ha apretado el acelerador para colocarse como alternativa. Aunque, en el fondo, no deja de ser una concejala en la oposición, sin cauces de diálogo con el PSN y malas relaciones personales incluso dentro de su propio partido.
La distancia política y física: aislado en Tudela
Toquero ha optado por otra estrategia: la de ir de tapado. Refugiado en su mayoría absoluta de Tudela, a cierta distancia física y política de Ibarrola, a ver si la presidenta se achicharra políticamente para después heredar. Es una opción, pero es arriesgada. Se te puede hacer largo y, además, no tienes garantías. Hay otro factor que tiene que ver con esa distancia: la política no es la misma en Pamplona que en Tudela. Toquero está acostumbrado a gobernar con mayoría absoluta en una ciudad donde el soberanismo apenas tiene presencia. La pugna contra Pamplona, de hecho, ha sido una de sus bazas políticas. En todo este tiempo tampoco se ha caracterizado por viajar a la capital, así que no tiene alfiles que le echen una mano para saltar a un escenario mayor.
El día después: y si pierdes, ¿qué?
Dentro del partido lo ilustran así: si Ibarrola y Toquero pugnaran por la candidatura, Ibarrola ganaría con el 75% de los votos. No sería una derrota, sería una barrida. Y el proceso de recuperación tras una barrida es muy complicado. Muchos se han sorprendido de no ver en el alcalde tudelano el arrojo que se le presuponía, con esas maneras echadas para adelante que le caracterizan. Algunos piensan: ¿por qué no da el paso? La respuesta es sencilla: no tiene fuerza. Tiene más nombre –te lo da la mayoría absoluta en la segunda ciudad de Navarra– que apoyos. Una pequeña camarilla de colaboradores le hace algo de ruido en la Ejecutiva y el Consejo Político. Pero no tiene peso como para dar un pulso. Nadie da el paso para perder. Y Toquero sabe que perdería. Así que tiene toda la pinta de que el tren de UPN se le va a escapar.