UPN: Dime con quién andas...
Hay un un refrán bastante conocido que dice “dime con quién andas, y te diré quién eres”. Y pocas veces encaja tan bien como con la política de vivienda de UPN.
Porque, cuando uno observa con quién se fotografía UPN, a quién invita como referente a sus actos y qué intereses económicos legitima públicamente, entiende perfectamente cuál es su modelo de vivienda y de sociedad.
En abril de 2025 organizaron una charla sobre vivienda junto a un “experto” de Idealista. Sí, Idealista, una de las plataformas que más influencia tiene hoy en el mercado inmobiliario y cuyo negocio depende precisamente de que la vivienda siga funcionando como un producto especulativo. Una plataforma sancionada por la CNMC por pactar precios y comisiones en el mercado inmobiliario. Una plataforma que, en definitiva, se lucra de inflar el mercado de la vivienda.
Y hace poco tiempo volvieron a insistir. En marzo de este año organizaron otro acto sobre vivienda en la sede de la Confederación Empresarial Navarra y acompañados del director de AEDAS Homes.
Conviene detenerse un momento en lo que representa AEDAS Homes. AEDAS Homes no es una promotora cualquiera. Es uno de los grandes actores inmobiliarios surgidos tras la crisis financiera de 2008, impulsada inicialmente por el fondo buitre estadounidense Castlelake para hacer negocio con los restos de la burbuja inmobiliaria. Aprovecharon un mercado hundido para adquirir suelo y activos a gran escala y convertir la vivienda en un activo financiero con el que maximizar rentabilidades. Cuanto más suben los precios de la vivienda, mayores son sus beneficios. Por eso resulta llamativo que presenten a que quienes se lucran con el encarecimiento del acceso a la vivienda como expertos que aportan soluciones al problema de la vivienda.
Y es que detrás de ese entramado aparecen también algunos de los mayores fondos de inversión del planeta. Entre ellos BlackRock, uno de los gigantes financieros internacionales con enormes participaciones en el mercado inmobiliario y en múltiples sectores estratégicos de la economía mundial.
Es decir, mientras miles de jóvenes y familias trabajadoras navarras tienen enormes dificultades para emanciparse, pagar el alquiler o acceder a una vivienda digna, UPN toma como referentes públicos a quienes llevan años obteniendo enormes beneficios precisamente a costa de la gente trabajadora.
Porque las compañías y fondos buitres que dominan hoy buena parte del mercado inmobiliario tienen un modelo muy claro: convertir la vivienda en un activo financiero, maximizar beneficios y seguir tensionando los precios del alquiler y la compra. Un modelo donde la vivienda deja de ser un derecho para convertirse en un negocio especulativo.
Esto es lo que ofrece UPN públicamente; éste es su modelo.
El pasado 28 de abril, el Congreso derogó la prórroga extraordinaria de los contratos de alquiler y el límite del 2% a la actualización anual de las rentas. Una medida que protegía a miles de familias navarras frente a subidas abusivas y evitaba que muchas de ellas perdieran su vivienda en un contexto de emergencia habitacional.
El propio Gobierno de Navarra llegó a enviar más de 10.000 cartas informando a inquilinas e inquilinos de su derecho a acogerse a esa protección. No hablamos, por tanto, de una cuestión menor o residual. Hablamos de miles de navarras y navarros con nombres y apellidos que ahora quedan más desprotegidos ante subidas del alquiler o ante la finalización de sus contratos, es decir, con una mayor inseguridad residencial.
En este punto hay algo importante que ha pasado demasiado desapercibido en los medios de comunicación y la prensa: UPN votó en contra de mantener esa protección. Lo hizo además sin ser decisivo. Es decir, aunque su único voto no cambiaba el resultado final, decidió igualmente posicionarse del lado de quienes querían eliminar esa protección a los inquilinos: PP, V y Junts.
Y esa decisión tiene consecuencias muy reales. Mientras los alquileres suben mucho más que los salarios, muchas familias tendrán que dedicar todavía más dinero a mantener su vivienda. Algunas estimaciones sitúan el impacto entre 650 y 3.000 euros más al año por hogar. En otras palabras, este es el dinero que saldrá del bolsillo de los inquilinos y acabará en manos de rentistas y fondos buitres.
Afortunadamente, en Navarra existe todavía una protección importante para buena parte de las personas inquilinas. Gracias a la declaración de zonas tensionadas, en la mayoría de los casos las subidas de los alquileres tienen actualmente un límite. Aunque esa garantía sigue sin llegar al entorno rural navarro, supone un escudo frente a incrementos abusivos en buena parte del territorio. Protección que, conviene recordar, existe pese al voto en contra de UPN y del conjunto de las derechas. Porque cada avance para limitar la especulación y proteger a quienes viven de alquiler ha tenido en contra a quienes siguen defendiendo que el mercado inmobiliario funcione sin apenas límites ni regulación.
Lo mismo ocurrió con la proposición de ley foral que regulará el arrendamiento de habitaciones y los contratos de alquiler de temporada. Votaron en contra de su tramitación. Una proposición legislativa que Idealista ha vuelto a criticar, sorprendiendo a nadie.
Porque esto va de modelos. Estamos quienes entendemos la vivienda como un derecho subjetivo básico que se debe garantizar, y están quienes lo la conciben como un producto más del mercado donde unos pocos pueden seguir acumulando beneficios, aunque eso expulse a miles de personas de la posibilidad de vivir dignamente.
UPN lo tiene claro y lo demuestra con cada votación, ya sea en Navarra o en Madrid.
Por eso resulta difícil tomarse en serio ciertos discursos sobre “defender Navarra” cuando, a la hora de la verdad, se alinean con intereses especulativos y fondos de inversión, muchos de ellos extranjeros, antes que con las necesidades de miles de familias navarras.
Llevamos ya tres meses escuchando a UPN anunciar una futura proposición de ley foral de vivienda de “medidas urgentes”. Todavía no conocemos el texto, pero podemos imaginar con quién la estarán trabajando y qué intereses tratarán de defender. Porque, más que política de vivienda, la de UPN es política inmobiliaria.
Ya puestos, en lugar de Unión del Pueblo Navarro, podrían denominarse Unión de Promotoras de Navarra.
El autor es parlamentario foral de EH Bildu