Pamplona. Era el momento esperado por toda la parroquia rojilla durante la última semana. Patxi Puñal, eterno capitán, lograba superar a Castañeda como rojillo con más partidos en Primera división. El club le dio un roble que se plantará en Tajonar, la afición coreó su nombre y sus compañeros le dedicaron los goles y la victoria. Por su parte, Puñal, eufórico nada más acabar el encuentro, supo abstraerse de todo y realizar un partido típico del de Huarte: sin poder ponerle un reparo.

Antes de comenzar el encuentro, Izco y Castañeda entregaron un roble al capitán rojillo que, a su vez se lo dio a tres niños del fútbol base, Pablo Palacios y Jorge Ochoa (Fútbol7 A) y Mayte Oroz (Femenino Regional), que serán los encargados de llevarlo a las instalaciones de Tajonar y cuidarlo hasta que se plante en presencia del capitán.

Por otra parte, la afición le rindió su particular homenaje en el minuto 10 de cada parte cantando el No podrán parar a Patxi Puñal. Como reconoció el propio jugador después del encuentro, esos cánticos los oyó perfectamente y le alentaron para seguir luchando por cada balón.

Pero no acabó ahí. Sus propios compañeros le brindaron la victoria y Miguel Flaño, tras marcar el primer gol, corrió al banquillo para mostrar una camiseta con el dorsal 351 en honor a su capitán.

Un capitán que tras el gol de Nekounam no cabía en sí y que se fue el último del campo aplaudido por todo el estadio y viendo a los miles de fans que le agradecían su esfuerzo y sacrificio durante tantos años. Y lo que les queda. Ya saben no podrán parar a Patxi Puñal.