Pamplona - El futuro de Osasuna está en el aire. Es lo que se deriva de todos los acontecimientos que se han precipitado desde que el pasado 18 de mayo se consumara el descenso de categoría del equipo navarro después de permanecer durante 14 temporadas consecutivas en Primera (2000-2014), un registro que sirve para igualar su mejor marca histórica de continuidad en la máxima categoría (1980-1994). El descenso deportivo, la penosa situación económica del club (tiene una deuda que ronda los 100 millones de euros) y la inestabilidad institucional que se vive en la actualidad (el presidente ha anunciado recientemente su intención de dimitir) provocan un alto grado de incertidumbre sobre el futuro de un club que necesita un plan. Y es precisamente eso, un plan de viabilidad, lo que le ha exigido el Gobierno de Navarra a Osasuna para afrontar un futuro con multitud de escenarios, casi todos ellos dramáticos, tanto en lo deportivo como, sobre todo, en lo económico.

Plan de viabilidad

Tras la reunión que mantuvo el jueves de la pasada semana una representación del club, encabezada por su todavía presidente, Miguel Archanco, con la Consejera de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra, Lourdes Goicoechea, y el director gerente de Hacienda, Raúl Goñi, queda claro que el futuro más inmediato de Osasuna pasa por la presentación de un plan de viabilidad del club para los años venideros, una estrategia que se va a encargar de elaborar Miguel Archanco y su junta directiva justo antes de presentar su dimisión (más o menos al término de la primera quincena de junio, aproximadamente el día 12 del presente mes). Según explicó la propia Lourdes Goicoechea, debe tratarse de un plan que contemple los escenarios de las diferentes opciones que se puedan presentar en el futuro (abordando aspectos económicos y también deportivos), con el fin último de que el Gobierno de Navarra estudie la propuesta y decida si está en condiciones de aplicar nuevas fórmulas para que Osasuna haga frente a su deuda acumulada con Hacienda, obligación que, en cualquier caso, el club no podrá eludir, como dejó bien claro la Consejera, que prometió un trato cordial pero igualitario con respecto al resto de contribuyentes.

Sin duda, la aprobación de una nueva refinanciación del pago de la deuda con Hacienda, cercana a los 40 millones de euros, sería una de las opciones que darían cierta viabilidad a Osasuna como club, aunque son muchos los que han catalogado de pésima la actual situación de la entidad. Y es ahí donde emergen otros escenarios económicos. Como explicó Manolo Ganuza tras dimitir como directivo de la junta de Archanco, "Osasuna es un enfermo que está muy mal y al que los médicos solo ven posible aplicar una medicina nueva y experimental con el fin de salvarle la vida; y esa medicina sería un concurso de acreedores". Sus palabras las refrendó unos días después Txuma Peralta, mano derecha de Miguel Archanco desde que éste se hiciera con la presidencia, que señaló que "el club está enfermo y moribundo".

Ley concursal

Para abordar de manera ficticia los posibles escenarios del futuro osasunista, recurrimos a Joan Josep Bosch, reputado economista barcelonés que lleva siete años afincado en Pamplona (en la actualidad trabaja como profesor en la UPNA), que en su día ya le ganó una querella a Joan Laporta cuando éste era presidente del Barcelona y que se ha convertido en la cara visible en Navarra del grupo Podemos, formación política de nuevo cuño que ha obtenido cinco escaños en las últimas elecciones al Parlamento Europeo. Bosch, fanático de los números y del fútbol (es socio del Barcelona), comparte la opinión de Ganuza y Peralta sobre la pésima situación económica que está atravesando Osasuna y explica en qué consiste la aplicación de una ley concursal. "Concurso de acreedores significa que tú vas al juez y le dices: "Señoría, soy incapaz de seguir dirigiendo este club porque tengo muchos problemas y no sé si puedo o no puedo pagar las deudas, pero, en cualquier caso, écheme un cable". Y el juez te ayuda a morir o te ayuda a sanar, pero te ayuda".

Bosch continúa con su explicación del proceso. "Lo primero que hace el juez es nombrar un administrador concursal, una persona que en principio no tiene nada que ver con el club y que se supone que es sensata y cabal. Se trata de un abogado o un economista que el juez elige a través de un listado del colegio de economistas o de abogados". Y sigue. "Lo primero que hace esta persona es quitarles las capacidades de administración a los que hasta entonces estaban en la directiva. Y su objetivo principal es ayudar a cobrar a los acreedores, porque a este señor le importa un rábano si el club sigue en Primera, en Segunda, en Tercera o en Cuarta". Llegados a este punto, Bosch explica que existen diferentes formas de gestionar un club en ley concursal. "Puede ser que un administrador estime que subiendo a Primera se pueden generar más ingresos para pagar deudas, aunque hay que acertar con el proyecto. En cambio, otro administrador puede optar por la venta de futbolistas, por poner a jugar a chavales de la cantera y que el club esté en Segunda o Segunda B durante cinco o seis años, ya que lo importante es que cobren los acreedores". Bosch añade que acogerse a la ley concursal no implica un descenso de categoría, ya que "el descenso solo se produciría por el impago de los salarios de los jugadores", y pone un ejemplo: "El Levante ha estado en concurso de acreedores y se ha mantenido en Primera".

La explicación de Bosch acerca del concurso de acreedores continúa con el orden de pago a los acreedores. "Ese orden lo marca la ley. En primer lugar van los créditos privilegiados, generalmente las hipotecas, que se llaman créditos de prioridad especial. Es decir, un banco tiene una prioridad sobre un bien y ese crédito va primero porque el banco tiene ese bien trincado. Luego van los de privilegio general, que son los salarios, pero no por mucha cuantía, porque aquí estamos hablando de, por poner un ejemplo, el salario mínimo interprofesional multiplicado por tres o algo así. Es decir, si un jugador tiene un salario de 100.000 euros al mes, eso no está asegurado; lo que asegura la ley concursal es cobrar para comer porque hay otra gente que tiene prioridad. Y después vienen los créditos ordinarios y los subordinados". En este aspecto, Bosch se acuerda de que "Hacienda tiene privilegio general, es decir, como los futbolistas, y también con un límite". Y llegados a este punto añade que, "si no hay dinero, te quedas sin cobrar. El administrador tiene dos opciones: o intentar reflotar la empresa si la ve viable o vender como pueda los bienes que tenga la empresa y pagar las deudas. Eso sería ayudar a morir". Y Bosch, sin conocer con exactitud el contenido completo de las cuentas de Osasuna, se inclina por la opción más desastrosa porque "sin ingresos extraordinarios, como los que supusieron las ventas de jugadores como Raúl García, Azpilicueta y Monreal, y sin los más de 20 millones de la televisión por estar en Primera, Osasuna no genera tanto dinero como para sobrevivir".

Vender patrimonio

Otro posible escenario podría colocar a Osasuna en la tesitura de vender su estadio, pero Bosch explica que "lo primero sería recalificar el terreno con un acuerdo del Ayuntamiento, siempre y cuando los vecinos no se opongan y el resto de ciudadanos de Pamplona lo permitan porque, ¿no existen otras prioridades sociales?". En el supuesto de que se consumara la venta de El Sadar, Bosch se cuestiona: "¿Dónde jugaría el equipo?". Además, apunta que nadie compra un estadio, "lo que interesan son los terrenos recalificados, pero con el boom inmobiliario que hay en la actualidad no sé si habría muchos interesados". Bosch considera esta opción como una de las peores, ya que la cataloga como una acción propia de "malos dirigentes que quieren salvarse a costa de vender patrimonio del club".

SAD y venta del club

Tampoco se olvida Bosch de la posibilidad de que Osasuna se convierta en Sociedad Anónima Deportiva, un asunto que ya fue de interés no hace mucho por una investigación abierta por la Comisión Europea en torno a varios clubes españoles, entre ellos el navarro. Ni tampoco de la opción de que, en este caso, el club fuera puesto a la venta como tal. Anuncia que, llegado el caso, "los socios de Osasuna perderían todo el patrimonio que tienen". "¿Quién sería el dueño?", se pregunta. Y se responde. "Quien tenga las acciones". Para Bosch, lo que tienen de especial los cuatro únicos clubs de la Liga que no son Sociedad Anónima Deportiva (Barcelona, Real Madrid, Athletic y Osasuna) "es que son de los socios. En caso de venta, te puede pasar como al Alavés, que vino Piterman, se compró un juguete e hizo lo que le dio la gana. Pero es que el club era suyo", advierte. Puntualiza Bosch que, con la venta, "el sentimiento de que todos somos rojillos y de que Osasuna es un club de Navarra se perdería".

En cualquier caso, son todos estos escenarios posibles, pero la realidad dice que Osasuna tiene otras prioridades inmediatas, como la resolución de la crisis institucional en la que se encuentra inmerso y que, de paso, servirá para desatascar el desarrollo de un proyecto deportivo para la próxima campaña. De momento solo queda esperar. Y rezar.