pamplona - Osasuna debe afrontar con celeridad -y habilidad- una obligatoria operación salida de jugadores para, con el mismo golpe, aligerar gruesos costes y muchos efectivos y -sobre todo- incorporar euros a las arcas del club con los que abonar las deudas. El conjunto navarro debe pagar en las próximas semanas alrededor siete millones de euros correspondientes a las fichas de los futbolistas de la plantilla de esta última temporada y cantidades pendientes con varios exjugadores -Nekounam, Masoud y Raúl García- y extécnicos -José Luis Mendilibar y Toni Ruiz-.
El cumplimiento de estos pagos es inexcusable para evitar las denuncias ante la AFE y la Liga de Fútbol Profesional que, en el caso de prosperar -porque no se abonan los debes-, conlleva el descenso de categoría. Algunos jugadores ya han advertido que solo denunciando en su momento pueden asegurarse el futuro cobro de las deudas.
La venta de jugadores es la opción principal con la que afrontar estas cantidades, un desembolso elevadísimo, que se debe realizar en poco tiempo y del que depende la supervivencia del club. Osasuna debería hacer ventas por un valor aproximado a siete millones de euros, aunque también puede llegar a acuerdos privados -aplazar así la denuncia de algunos- que permitan que esa cantidad pudiera ser menor y que el dramatismo de la exigencia no llegue tan alto.
Los técnicos de Osasuna están trabajando con las posibilidades de salida de cinco jugadores. Los hombres colocados en esta rampa hacia otros club son Andrés Fernández, Alejandro Arribas, Gato Silva, Emiliano Armenteros y Miguel de las Cuevas. Si los cuatro primeros son opciones más o menos conocidas, la irrupción de este último habla tanto de un jugador con alta ficha, como también del predicamento que suele tener en el mercado.
Además, en el caso de dos de ellos, Osasuna ya mantiene negociaciones más o menos avanzadas para su paso a otros equipos.
El club quiere desvincular la delicada situación económica que atraviesa con una pretendida urgencia a la hora de afrontar las ventas de algunos de sus jugadores -algo realmente difícil-. En este plan de actuación, el club navarro quiere hacerse fuerte en lo que respecta a varios jugadores y, especialmente, Oriol Riera, por el que se insiste en que solo se escucharán las ofertas que tengan en cuenta la cláusula de rescisión del futbolista -2,5 millones de euros-. Espanyol y Celta, de Primera, y el Betis -en Segunda- son los clubes con los que se le ha asociado.
A la espera de que algún pretendido interés por estos jugadores tome cuerpo en ofertas concretas, el club no va a tener dificultades por traspasar a alguno de sus reclamos y, casi, va a poder hacer un casting entre las proposiciones. El más destacado en este apartado es Alejandro Arribas, a quien se le coloca en el punto de mira de cuatro equipos de Primera División: el Sevilla -un interés conocido que viene de la campaña pasada, bendecido por Monchi y que ya entonces estuvo a punto de cristalizar-, Málaga, Getafe y Deportivo -el conjunto gallego acaba de lograr el ascenso-. Osasuna tiene que hacer caja, y mejor cuanto antes.
En el mercado. Andrés Fernández, Alejandro Arribas, Gato Silva, Emiliano Armenteros y Miguel de las Cuevas son los cinco hombres en los que los técnicos están trabajando para lograr sus traspasos.
Objetivos económicos. Osasuna se está moviendo con unos objetivos económicos tanto de coste de plantilla -corto, porque se piensa en 18 futbolistas- como de ingresos en las operaciones de traspaso -para pagar deudas-.
Cotizados. El meta Andrés y el central Arribas son los dos futbolistas que más interés están despertando.