pamplona - Osasuna camina hacia la segunda junta gestora de su historia después de que el próximo viernes Miguel Archanco y sus directivos formalicen su dimisión. Salvo cambio de planes, la presentación del plan de viabilidad para el club ante el Gobierno de Navarra será el paso anterior para que se produzca la marcha efectiva de la última directiva salida de unas elecciones de resultados decepcionantes -las que contrapuso al ganador, Archanco, con Zabaleta-.

También sumido entonces en una profunda crisis, iniciada en el tiempo muchos meses atrás por el cambio de presidente -de Garro a Irigaray- y todo un rosario de decisiones casi fatales para el futuro de la entidad, en noviembre de 1997, Osasuna también pasó a ser dirigido por una junta gestora que, entonces, desarrolló como principal cometido la inmediata convocatoria de las elecciones. Los comicios se celebraron a finales de enero de 1998 y en ellos resultó ganador Javier Miranda. El otro candidato fue Pedro Pegenaute.

El club vivía unos años muy convulsos que habían llevado tiempo atrás al cambio de Javier Garro en la presidencia de Osasuna y al acceso al puesto de uno de sus directivos, Juan Luis Irigaray. Tras haberse salvado del descenso a Segunda B la anterior temporada -la 96-97- en una campaña delirante, con cuatro entrenadores -comenzó Rafa Benítez, siguió Pedro Mari Zabalza, prosiguó Miguel Sola y terminó Martín Monreal-, Irigaray -que estuvo en total un año y diez meses en el cargo- y su junta -compuesta por Pedro Senosiáin, Pedro Oteiza, Miguel Manso, Antonio Sesma y Juan María Antoñana- presentaron la dimisión el 17 de noviembre de 1997 como salida única a una situación insostenible.

Precisamente, en su última reunión como junta, la de ese día, uno de sus acuerdos fue el nombramiento de una junta gestora para dirigir los designios del club en el tiempo entre directivas que se abría entonces. "Se proponen y se designan miembros de la junta gestora los socios siguientes: José Luis Díez Díaz, Tomás Mendívil Lizarraga y Ángel Luis Vizcay", rezaba el acta de la junta dimisionaria.

La gestora de Osasuna, con Ángel Vizcay también a la cabeza, estuvo al frente del club poco más de dos meses. Tomó posesión el 18 de noviembre y terminó su mandato el 29 de enero de 1998, cuando se celebraron las elecciones y se produjo la victoria incuestionable de Javier Miranda ante Pegenaute. La toma de posesión fue unos días más tarde, el 6 de febrero.

Vizcay era ya gerente de Osasuna, mientras que José Luis Díez, además de ser vicepresidente entonces de la Federación Navarra de Fútbol, ocupaba el cargo de director general de Administración Local en el Gobierno; y Tomás Mendívil, el otro componente de la gestora de tres, era vocal de la Federación Navarra y técnico de Hacienda.

Al igual que se plantea ahora, en aquella oportunidad se le reconoció a la gestora la facultad de realizar traspasos y contrataciones, si bien en aquel breve periodo de tiempo, pese a estar de medio el mercado de fichajes de invierno, no se concretó traspaso alguno. Ahora, las circunstancias anuncian lo contrario.

Dimisión de Irigaray. El presidente dimisionario que facultó la llegada de la primera junta gestora fue Juan Luis Irigaray.

Tres personas. La gestora fue nombrada por la propia directiva saliente y estuvo formada por Ángel Luis Vizcay -que entonces ya era el gerente del club-, José Luis Díez y Tomás Mendívil.

De noviembre a enero. Estuvo al frente del club desde mediados de noviembre hasta la celebración de las elecciones a la presidencia, el 29 de enero de 1998. Javier Miranda se impuso a Pedro Pegenaute en esos comicios.

Martín, el entrenador. Al frente del equipo se encontraba Martín Monreal, que había salvado a Osasuna del descenso a Segunda B en la temporada anterior.