La otra crónica

Grietas selladas

17.02.2020 | 00:47
Grietas selladas

O sasuna planteó un partido con la idea clara de volver a encontrar la solidez defensiva perdida en los últimos partidos. Para ello, Jagoba Arrasate sacó de inicio una defensa con tres centrales (Unai García, Aridane y Roncaglia), liberando las bandas para las carreras de Estupiñán y Nacho Vidal.

En la primera mitad el plan salió muy bien en cuanto los centrales ajustaron las distancias para evitar los balones largos que en los primeros minutos crearon algún problema a la espalda de la zaga rojilla. En cuanto apañaron eso, Osasuna apenas pasó problemas en defensa durante los primeros 45 minutos. Además, el laboratorio de Tajonar parece que ha vuelto a sacar su antiguo brillo y volvió a ofrecer una jugada que acabó en un gran remate de Unai García que paró el otro Unai, Simón, pero el rechace cayó en los pies de Oier, que tuvo el tino suficiente para adelantar a los rojillos.

De ahí hasta el descanso, Osasuna supo controlar a un equipo que andaba medio grogui, pero tampoco tuvo opción de mandar al rival a la lona.

El plan iba rodado para el conjunto navarro, pero Garitano aprovechó el descanso para meter Sancet y el joven centrocampista, criado en Tajonar, dio un impulso a su equipo que agobió a los rojillos. Aguantaron como pudieron el primer cuarto de hora local los de Arrasate, sufriendo y apretando los dientes todos. Un esfuerzo defensivo encomiable que comenzaba en Enric Gallego, quien servía para achicar balones por alto e intentar sacar al equipo. En uno de esos tuvo el ariete la opción de rematar el partido en un error de un central del Athletic, pero ya entonces andaba un poco justo de gasolina.

Tras esa opción, Osasuna consiguió apaciguar un rato a los leones. El estilo no era el que nos tiene habituado Osasuna, pero no es menos cierto que según avanzaban los minutos seguía siendo eficaz. Un Osasuna sin grietas. Y cuando aparecía alguna, otro compañero la tapaba, como hizo Roncaglia o el propio Herrera a un remate de Williams. También los palos, en sendos remates de Vencedor y Aduriz, este último ya con el partido casi acabado.

En cualquier caso, Osasuna encontró el camino que buscaba su entrenador: grietas selladas. Y que siga así.