Bueno, pues “Alea jacta est”, “Veni, vidi, vici” y hasta “Illis” (que es “A por ellos”, si el traductor de Google no nos engaña). No hay más remedio que afrontar estos asuntos en plan bélico. Si el espíritu del Real Madrid es el de Juanito, el de Osasuna es el de Pablo García. Con un planteamiento numantino, que el empate nos vale, pero sin descartar unas razzias cuando estén liados con el asedio, que un gol valdría su peso en oro. Y a sufrir, por supuesto, que a eso es a lo que viene todo aficionado rojillo al mundo, que sin purgatorio no hay paraíso. Lástima que la vuelta sea allí, con la que se habría liado aquí, y lástima que sea a las 21.00 horas, que va a deparar hoy una tarde interminable, como esa “tarde lenta del lento verano” de la que escribía Machado. A ver si la compensa una fiesta nocturna también interminable.
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