Osasuna ha vuelto este martes al trabajo en las instalaciones de la Ciudad Deportiva de Tajonar después de dos días de asueto tras el triunfo del pasado sábado en Vallecas contra el Rayo (1-3), el primero a domicilio en lo que va de Liga. Lo ha hecho el cuadro navarro con la ausencia de Aimar Oroz, que no ha saltado al césped, y la presencia de Sheraldo Becker, pese a los rumores de una salida inminente del club antes de que el próximo lunes se cierre el mercado de invierno.
A falta de las explicaciones del club sobre la ausencia de Aimar y si sufre o no algún contratiempo físico que ponga en duda su concurso en el siguiente compromiso de Osasuna, Alessio Lisci ha comenzado a preparar el partido contra el Villarreal, que visita El Sadar este sábado a partir de las 16.15 horas.
A Osasuna le espera una prueba de fuego en casa contra un adversario de la parte alta de la clasificación, choque en el que aspira a enlazar tres triunfos para alejarse más de una zona de descenso de la que le separan cuatro puntos y mirar hacia arriba para aspirar a una competición europea. Y es que hasta el octavo podría tener opciones de ir a la Conference, aunque, como dijo Lisci, el objetivo de Osasuna sigue siendo la permanencia.