Osasuna sigue montado en su gran racha de resultados positivos y suma seis encuentros consecutivos sin perder. Un peldaño más en la escalera de la felicidad futbolística que se subió frente al Real Madrid del modo más dulce. En un encuentro abierto, con la protagonismo del VAR en el veredicto de las jugadas de gol de los rojillos, a Osasuna le llegó el triunfo en el tiempo de descuento, después de que el videoarbitraje diera validez a la diana de Raúl García. Un gol exquisito en la ejecución que sentenció un partido con alternativas.

El equipo de Lisci salió del primer tiempo vivo y con premio gracias a la aparición de su delantero estrella, Budimir, que se coló en la historia del partido gracias a un gol de penalti. El ariete croata se coló entre los defensas y el portero para provocar una pena máxima que no falló. El primer tiempo había respondido a la expectativas de emoción, porque hubo alternativas para los dos equipos, aunque el Madrid anduvo escaso de velocidad y se mostró con un equipo retardado. Osasuna se sintió cómodo ante esta puesta en escena y todo lo que hizo en ataque molestó al Real Madrid.

En la segunda mitad, con el paso de los minutos y con el marcador a favor, Osasuna fue notando la mayor necesidad del conjunto madrileño por incidir en el encuentro, que decretó que el dominio le correspondía y que tenía que imponer si no calidad, verticalidad y continuidad en su juego. El Madrid disfrutó de sus ocasiones y Vinicius, protagonista en fútbol ofensivo de su equipo ante la desgana de Mbappé, encontró el premio del gol. El francés, sin embargo, estuvo a punto de desbaratar la fiesta a diez minutos del final si no llega a interferir en un lanzamiento suyo Javi Galán.

A Lisci le salió su plan final. Había dado entrada a Raúl García con media hora de partido por delante y agitó definitivamente el árbol con la inclusión de Moro por Moncayola pasado el minuto 80. El extremo dio el pase definitivo al delantero en el minuto 91. Primero, Raúl corrió entre los defensas en el borde de la línea del fuera de juego y, metido en el área, tumbó a Asencio y rompió a Alexander-Arnold ante de superar a Courtois con un zambombazo. El VAR solo le puso emoción al final más dulce y feliz.