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La prórroga

¿Me ha parecido oír Europa..?

FOTOS | Mejores imágenes del partido entre Osasuna y Girona en El Sadar

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Que no lo digo yo, que lo ha dicho Budimir. Y si lo dice Budimir, va a misa. Que para eso el croata se juega la cabeza por Osasuna en cada partido. Como este sábado. Posiblemente en uno de los encuentros que más y mejor trabajó lejos del área. Cómo le vas a contradecir al futbolista rojillo que más goles ha marcado en Primera división, compitiendo en los dos últimos años con tiparracos como Mbappé, Lewandowski o Muriqi. Un jugador meticuloso en su preparación, perfeccionista en el análisis de los datos que deja en cada contienda, que es capaz de destripar el juego ante un micrófono cuando aún no se le han bajado las pulsaciones ni ha remitido el sudor de su frente.

Así que si Budimir dice que ha llegado el momento de pensar en Europa, de ser ambiciosos, de olvidarnos todos de esa cantinela acomplejada de la permanencia, el batallón de los optimistas nos subimos en su barco. No recuerdo a un integrante de la plantilla hablar con tanta claridad cuando faltan todavía nueve jornadas para completar el calendario. Ni antes ni ahora. Cualquier otro en su posición hubiera echado balones fuera, repetiría eso de que “solo pensamos en el próximo partido” o, peor aún, que faltan cinco puntos para llegar a la zona de seguridad. En su arenga, porque las palabras del croata eran también un llamamiento a la afición, Budimir hizo partícipe de ese objetivo al director deportivo, Braulio Vázquez, y a otros estamentos del club a los que señaló como copartícipes de la buena situación del equipo con abril ya a la vista. El goleador desveló también una fructífera charla de la plantilla tras el pobre partido jugado en San Sebastián y que concluyó con la certeza de que ganando al Girona podían aplicarse ya a tareas de mayor calado. Y ganaron.

Por el intercambio de opiniones, por el tino del entrenador o por lo que fuera, a la vista de todos, el equipo que encaró el choque con el cuadro gironí nada tenía que ver con el que deambuló por Anoeta una semana atrás. Osasuna brindó una primera parte mandona y aplastante en la que expuso hasta donde pueden llegar los rojos cuando dan rienda suelta a su fútbol y a los planes del entrenador. Solo las intervenciones de Gazzaniga frenaron las acometidas del cuadro de Lisci y las ganas de Víctor Muñoz no solo de vestir de internacional sino de ser un futbolista importante en Osasuna con el correr de los años. El catalán, una vez más, lo dio todo: hasta cinco veces disparó entre los palos en el primer acto. Con ser eso importante, no lo es menos su tenacidad en repetir desafíos a los defensas: “¡A que no me pillas..!”. Pero este chico trasciende la posición de extremo que ofrece por su fisonomía chata y robusta; cuando el Girona presionó con éxito a Osasuna en la segunda parte la salida de balón y cerró los espacios por los que Rosier y Galán les hicieron trizas en la primera mitad, Lisci hizo un cambio táctico determinante: colocó al pelirrojo por el centro y metió en la izquierda a Barja. El capitán viene pidiendo más minutos y ayer fue el enlace entre Víctor y Budimir en la jugada clave de la tarde. Barja demostró que no solo es útil sino necesario. Un acierto más del entrenador italiano.

Bueno, ahora el osasunismo mira con un poco de simpatía a Betis, Rayo, Real, Celta, Barça, Atlético y hasta al Madrid. Cuanto más lejos lleguen en competición europea, o los donostiarras en la Copa, en un caso extremo hasta diez equipos podrían tener pasaporte europeo la próxima temporada. No es fácil, de todas formas. Pero en el deporte el crecimiento llega haciendo frente a lo desafíos, compitiendo con ambición, sin miedo a los retos. Budimir habló de Europa y yo le aplaudo. ¿Y tú?