EL verano comienza a vivir sus últimos días en Pamplona y la cuenca, los más jóvenes comenzarán pronto a cambiar el agua por las aulas y las temperaturas irán bajando poco a poco en la ciudad. La crisis económica ha sido uno de los factores que ha afectado de manera clara a las instalaciones deportivas de la capital navarra y alrededores. Muchos vecinos han cambiado sus vacaciones de playa por un verano en la piscina. Pero, aunque la afluencia de gente haya sido mayor en muchas de las piscinas, el sector de la hostelería no ha aumentado sus ventas durante estos tres meses.
MÁS GENTE, MENOS GASTO Ángel Azcona, gerente de la Sociedad Cultural Deportivo Recreativa Anaitasuna, explicó que "este año hemos notado que han venido bastantes más personas que otros años, creo que el tiempo de julio y agosto nos ha beneficiado bastante. Incluso durante los Sanfermines la afluencia ha aumentado, ya que la gente mira más el dinero y no se ha ido de vacaciones". Aun así, en la cafetería de las instalaciones, "ya desde el año pasado nos dimos cuenta de que los usuarios de la piscina consumían menos, y por supuesto este verano también. Las familias suelen traerse comida preparada y solo utilizan las instalaciones. Hay mucha gente pero menos gasto", comentó Jesús Sucunza, encargado jefe de hostelería en Anaitasuna. Al igual que Sucunza, desde la cocina del Club Deportivo Oberena, Raquel Pardo, responsable de cafetería, aseguró que "la gente se trae la comida de casa, el consumo se nota que ha bajado mucho. Muchas veces están llenas las mesas, pero de gente que trae táper". La misma opinión comparten desde las instalaciones deportivas El Soto, en Burlada, donde Jorge Rivera, cocinero del bar, añadió que "es evidente que cada día que pasa vienen más familias con comida preparada, les sale más económico". En la Agrupación Deportiva de San Juan también confirmaron lo mismo, Blas Cantero, responsable de cafetería aseguró que "aunque este verano vimos más bañistas, la cocina no ha vendido más".
Además, este año la apertura de las instalaciones deportivas no comenzó con buen pie, el clima no acompañó a los vecinos de la capital navarra y alrededores, ya que las primeras semanas de junio el tiempo interrumpió los baños al aire libre de la estación más calurosa del año. Aun así, durante el resto de la estación, sobre todo en los meses de julio y agosto, el tiempo ha dado una buena oportunidad a los vecinos, ya que el calor ha azotado de manera fuerte a la Comunidad Foral. Los trabajadores de las instalaciones han agradecido estos dos meses de intenso calor, ya que todos estaban de acuerdo en que durante el mes de junio "el tiempo afectó muchísimo".
A LO ECONÓMICO Pese a la invasión del táper, todavía hay usuarios de las piscinas que siguen utilizando los servicios prestados por el sector de la hostelería. Este verano, los bocadillos han triunfado en las instalaciones deportivas. En Burlada "el bocata de pechuga, lechuga y mayonesa es el más pedido por los clientes. Es más barato que los platos y el self-service, por eso, dentro de la gente que suele gastar, es lo que más vende", comentó Rivera. Igualmente en las instalaciones de Anaitasuna también es este tipo de comidas lo más vendido, aunque los platos combinados suelen ser la segunda opción. Sucunza comentó que " los precios no tienen grandes variaciones, pero se nota mucho que el bolsillo se mira, y la gente come los típico: jamón con huevos o lomo". Los hosteleros ofrecen en sus instalaciones de las piscinas una gran variedad de servicios, aunque los bocadillos sean la comida más solicitada, también ofrecen self-service, pinchos, raciones, platos combinados y menú del día entre otros muchos.
En este mes de septiembre, ya solo les queda esperar al próximo verano y confiar en que el buen tiempo seguirá atrayendo a los vecinos de la ciudad.