Pamplona paraliza el proyecto de Navarrería mientras se estudian los restos históricos
Una representación del Ayuntamiento visita las obras de derribo de la manzana de Oscus tras la retirada del amianto
El Ayuntamiento de Pamplona ha encargado un estudio arqueológico de los restos que puedan aparecer una vez concluyan trabajos de retirada del amianto y desmontaje de la nave de Oscus en la Navarrería, en pleno Casco Histórico de la ciudad.
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Habrá que ver si se encuentran y su estado conservación después de las edificaciones que se levantaron en la zona a partir de finales del siglo XIX, pero dada su ubicación, en la parte más alta de la ciudad, se da por seguro que allí se asentaron los primeros pobladores vascones y que hubo un foso defensivo.
Dada su ubicación estratégica y su potencial interés arqueológico, el Ayuntamiento de Pamplona valora la posibilidad de activar en el solar un sitio arqueológico que permita el desarrollo de distintas investigaciones y trabajos en colaboración con instituciones especializadas.
Para la semana que viene está prevista una reunión entre la empresa encargada de las obras y de la Institución Príncipe de Viana para estudiar la forma de planificar el estudio ya que todavía no ha terminado la intervención.
Las obras vinculadas al derribo de las edificaciones del antiguo Oscus se encuentran a un 70% de su ejecución tras más de dos meses de obras. Los que se corresponde con el derribo de las edificaciones está prácticamente finalizado y falta la demolición de las soleras del edificio, labor que se ejecutará de manera simultánea a la gestión de residuos y rellenos necesarios para conformar el solar resultante definitivo. Se prevé que los trabajos concluyan el 20 de febrero.
Visita de los concejales y técnicos
El lugar ha sido visitado a primera hora de la mañana de este miércoles por los concejales que integran la Gerencia de Urbanismo y varios técnicos municipales, que han explicado el desarrollo de las obras y las previsiones.
La intervención se enmarca en el proceso de regeneración del Casco Antiguo impulsado por Pamplona Ciudad Habitable (PCH) y al igual que ha ocurrido con la reurbanización de la plaza Santa Ana, el derribo del antiguo Oscus supone dar continuidad a ese plan para reactivar patios interiores de manzana, con el objetivo de abrir nuevos espacios libres, mejorar la habitabilidad y recuperar la escala humana en el corazón de la ciudad histórica.
Urbanismo reconoce el interés del proyecto de crear una plaza pública en la manzana del Oscus
Lo que ya se ha ejecutado es la retirada de los elementos que contenían amianto, tales como cubierta, alero, bajantes de pluviales o elementos de cierre vertical bajo las carpinterías, entre otras. La superficie total tratada ha sido de 2.200 metros cuadrados. Para llevar a cabo esta actuación, se informó a los vecinos y vecinas de las edificaciones colindantes y se coordinó con ellos las labores. Los trabajos concluyeron sin ningún tipo de incidencia y, según las mediciones realizadas, no hubo tampoco afecciones por emisión de partículas de amianto.
En paralelo, el Ayuntamiento de Pamplona ha elaborado el censo municipal de amianto, que se encuentra actualmente en la fase final de revisión y validación interna, previa a su envío definitivo al Gobierno de Navarra. Este trabajo permitirá contar con una herramienta técnica fiable para la planificación y priorización de futuras actuaciones de retirada de amianto. En lo que respecta al Casco Antiguo, el censo confirma que únicamente existe alrededor de una decena de elementos de cubiertas con posible contenido de amianto, todos ellos en edificios de uso residencial.
Tramitación del expediente
El Ayuntamiento aprobó a principios de septiembre de 2025 la adjudicación del derribo de las edificaciones interiores de la manzana del Oscus.
El contrato recoge la demolición de las construcciones interiores de la manzana 111 del Casco Viejo y la adecuación como solar de la parcela resultante, según el proyecto redactado por OM ARQ SLP y los arquitectos Óscar Mongay Jiménez y María Teresa Mariezcurrena Echeverría.
Los trabajos incluyen, además de la demolición de la totalidad del edificio sobre rasante, la reparación y consolidación de las partes de edificaciones colindantes afectadas. Previamente al derribo, se ha coordinado con los propietarios de esas edificaciones colindantes las posibles afecciones que puedan ocasionar las obras, especialmente con el edificio nº 31 de la calle Navarrería, ubicado en la misma parcela que la edificación derribada y con el Instituto Navarro de Administración Pública (INAP).
Además del desmontaje de carpinterías interiores y exteriores, instalaciones y calderas, y cubiertas, se han retirado los elementos con amianto, residuo potencialmente peligroso.
El edificio fue construido en la década de los 60 y ha albergado diversos usos hasta 2009, cuando las funciones culturales y sociales que cumplía fueron trasladadas al Palacio de Condestable.
Desde entonces, solamente se ha destinado a usos puntuales, como el de comedor social municipal.
El Ayuntamiento tiene desde hace años un proyecto para rehabilitar el espacio comprendido entre la Navarrería y el Redín, donde se habilitaría una gran plaza y nuevas dotaciones.
El ámbito de las actuaciones (1.589 metros cuadrados) se localiza en el entorno del Caballo Blanco, donde se crearía un gran espacio público interior delimitado por el edificio de la antigua fábrica de chocolates Pedro Mayo, que podría reconvertirse para dotaciones o equipamientos públicos; el convento de las Carmelitas Descalzas y las calles Navarrería, Carmen y Redín.
A la nueva plaza se accedería desde la calle Navarrería, con la apertura del pasaje en planta baja existente en uno de los laterales del edificio del INAP; y desde el paseo del Redín, a través de un espacio entre el convento y la antigua fábrica.
Para habilitar la nueva plaza será necesario derribar las construcciones existentes, como la nave del antiguo Centro Cultural Navarrería, conocido como Oscus, y la liberación del espacio interior de la manzana.
El proyecto incluye la creación de una zona de juegos infantiles, la reurbanización del patio de la secuoya y el traslado de la fachada del laboratorio. Con respecto a la renovación de la antigua fábrica de chocolates, con una superficie total de 3.300 metros cuadrados, PCH plantea reutilizarla para dotaciones o equipamientos públicos.
Incluye varias posibilidades, como convertirlo en un centro de interpretación del Camino de Santiago, o en un hotel con 50 ó 60 habitaciones o un edificio polivalente mixto. La institución Príncipe de Viana se ha mostrado partidaria de que el edificio sea destinado a un uso administrativo (para oficinas).
PCH también contempla el futuro del convento de las Carmelitas Descalzas, que podría acoger un hotel (con las mismas dimensiones que en el caso anterior) o un centro de interpretación del Camino de Santiago.
La propuesta contempla construir un parking subterráneo para residentes y la reorganización del aparcamiento en superficie (eliminar el de San Fermín y el del callejón del INAP).
Sala de exposiciones
Además, existe la opción de convertir en sala de exposiciones un espacio abovedadoque se encuentra en las construcciones del recinto amurallado y se incluyen varias actuaciones en las calles Dos de Mayo y Carmen con las edificaciones interiores fuera de ordenación.
El antiguo centro cívico quedaría para un posible equipamiento de carácter residual, ya que si se derriba el Oscus, sólo quedaría un local de planta baja pequeño.
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