Javier Míguez, presidente de la comunidad de vecinos del número 11 de Río Alzania, ha recibido una llamada de la Policía a las 8.30 horas. Iban a desalojar la bajera okupada en el inmbueble. “Para nosotros hoy es como un día de reyes magos, la verdad. Cuando nos han llamado ha sido una alegría. Teníamos ansiedad. Todo el día en casa sin saber si nos iban a cortar la luz en cualquier momento, si nos íbamos a quedar sin agua en cualquier momento, saliendo a la calle con miedo, a ver, si giro para este lado y me encuentro con alguno, si vamos a tener problemas...”, ha relatado este viernes.

"Teníamos ansiedad. Todo el día en casa sin saber si nos iban a cortar la luz en cualquier momento, si nos íbamos a quedar sin agua, saliendo a la calle con miedo, a ver, si giro para este lado y me encuentro con alguno, si vamos a tener problemas...”

Míguez ha sido testigo del desalojo, que se ha producido de manera ordenada. “Han salido todos pacíficamente, les han dejado coger sus cosas y se han ido con maletas. A uno de ellos le han registrado y se lo han llevado detenido”, ha detallado el presidente de la comunidad de vecinos. 

Muro de ladrillo y hormigón

Tras el desalojo, “nos han autorizado a cerrar la bajera, a cuenta nuestra. Tenemos que sufragarlo la comunidad de vecinos, pero preferimos pagar el muro que arriesgarnos a que se meta otra gente”, ha dicho Javier. “Nuestros operarios han arrancado la puerta, que ya ha desaparecido, y ahora están levantando un muro de ladrillo y cemento. Un muro puro”. 

Finalmente, Míguez ha agradecido la cobertura del problema de los medios de comunicación, “porque nosotros llevábamos años con este problema, y hasta que no hemos alzado la voz y nos habéis escuchado aquí no se ha hecho nada”. De igual modo ha puesto en valor el trabajo de la Policía Municipal y “la policía de barrio, que se ha involucrado mucho”. Y ha confiado en que, con la bajera clausurada, el problema “quede completamente solucionado, ahora para entrar habría que romper una pared, ya sería otra cosa”.