Cuenta atrás en el Navarra Arena: material aprobado y máxima igualdad en la gran final del Parejas
Altuna-Ezkurdia y Laso-Albisu quedaron satisfechos con la elección de material para la final que se disputará el 29 de marzo en Iruña
La final del Campeonato de Parejas ya calienta motores. Las duplas formadas por Jokin Altuna y Joseba Ezkurdia, y Unai Laso junto a Jon Ander Albisu, quedaron satisfechas tras la elección de material realizada este martes para la final del próximo 29 de marzo en el Navarra Arena.
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Los cuatro protagonistas coincidieron en valorar el trabajo de los seleccionadores, Martín Alústiza y Mikel Urrutikoetxea, en una elección rápida, fluida y que no generó discrepancias. Un detalle que refuerza la idea de que la final se decidirá en la cancha y no por factores externos.
Tras la elección, la pareja de Aspe aprovechó para completar un entrenamiento junto a Peio Etxeberria y Martija, mientras que el dúo de Baiko optó por dosificar esfuerzos tras el exigente encuentro del domingo en el Adarraga, donde lograron el pase a la final en un duelo de máxima exigencia.
Uno de los puntos clave previos a cualquier final, la elección de pelotas, dejó una sensación de consenso poco habitual en citas de este nivel.
Satisfacción con el material
Altuna detalló el proceso con precisión: “de las doce pelotas, cuatro nos han gustado y hemos descartado una”, señalando además que el lote elegido reúne las condiciones necesarias para un partido de esta exigencia. Aunque detectaron alguna pelota con más bote en el material rival, no le dio mayor importancia.
En la misma línea, Laso incidió en la igualdad del material: “las pelotas de las dos parejas son parecidas y nos han gustado las seis”, destacando que se trata de pelotas “marrones”, muy del gusto de los pelotaris y habitual en escenarios importantes.
La conclusión es clara: no habrá ventaja en este apartado y el protagonismo recaerá exclusivamente en el juego.
Laso y Albisu, favoritos
Si hay un punto en el que coinciden las declaraciones es en el cartel de favoritos. La pareja formada por Laso y Albisu llega con ese papel, fruto de su regularidad durante todo el campeonato.
Ezkurdia no dudó en reconocerlo: “jugamos contra la pareja favorita, la más fuerte y la más regular”. Altuna fue incluso más contundente, asegurando que les ha visto favoritos “en todos los partidos”, destacando la calidad individual de ambos: “pocas veces juegan juntos dos pelotaris de su nivel”.
Sin embargo, desde el propio bando de Baiko se rebaja la presión. Laso admite que “por la regularidad podemos salir como favoritos”, pero insiste en que la igualdad es máxima: “ya se vio en el último partido que todo está muy parejo”. Albisu, por su parte, evita etiquetas y centra el discurso en el rendimiento del día de la final.
La clave: mover a Ezkurdia
Más allá del favoritismo, el análisis del juego deja entrever una final marcada por el choque de estilos.
La pareja Laso-Albisu tiene claro su planteamiento: incomodar a Ezkurdia y evitar que imponga su ritmo. “Habrá que moverle y sacarle de su zona de confort”, explicó Laso, consciente de que el delantero de Aspe se siente muy cómodo dominando desde posiciones adelantadas.
Albisu profundizó en esa idea. “Si no le mueves, te pone un ritmo muy alto y es difícil sujetarle”, subrayando la necesidad de variar el juego y buscar la pared izquierda para limitar su influencia.
Ambos también alertan del peligro de Altuna, un delantero que “necesita muy poca pelota para hacer daño” y que puede decidir el partido en apenas unos tantos.
Desde el lado de Aspe, el respeto es total hacia sus rivales. Ezkurdia insistió en que deberán “hacer las cosas muy bien” para tener opciones, mientras que Altuna destacó la combinación de talento y solidez de la pareja contraria, a la que considera una de las más completas del circuito.
Un frontón muy duro
El Navarra Arena también fue objeto de análisis, con opiniones diversas sobre cómo puede influir en el desarrollo del juego.
Ezkurdia lo definió como “un frontón duro y fuerte”, que puede favorecer las características de sus rivales, especialmente por la dificultad para cerrar los tantos. Aun así, dejó claro que no buscan excusas: “cuando empezó el campeonato habríamos firmado estar aquí”.
Altuna, por su parte, abrió un pequeño debate al señalar que existen frontones que se adaptan mejor a su estilo de juego, especialmente aquellos con más salida de pelota. Sin embargo, restó importancia al factor cancha: “no estamos pensando en eso ni un segundo”.
En el lado contrario, Albisu se mostró cómodo: “es un frontón que me gusta y en el que me he encontrado bien”, destacando que desde atrás “se puede hacer daño”, aunque reconoció que a los delanteros les puede costar más terminar los tantos.
El peso emocional de la final
Más allá de lo técnico, la final tiene un fuerte componente emocional para los cuatro protagonistas.
Ezkurdia destacó lo especial que resulta compartir equipo con Altuna, un pelotari con el que ha mantenido una gran rivalidad a lo largo de su carrera. Altuna, por su parte, habló de la “emoción terrible” que supone alcanzar la final, especialmente tras superar momentos complicados durante el campeonato.
En el otro lado, Laso afronta la cita con un aliciente añadido: es la única txapela que le falta en su palmarés. “Nos haría especial ilusión ganarla”, reconoció, tras un campeonato marcado por la regularidad.
Albisu, por su parte, vive la final con un significado aún más especial. Trece años después de su última presencia en una final, vuelve a luchar por la txapela, una circunstancia que le motiva especialmente: “verme otra vez entre los mejores es increíble”.
Con todos los ingredientes sobre la mesa -material equilibrado, estilos contrapuestos, respeto máximo y una carga emocional evidente-, la final del Campeonato de Parejas se presenta como un duelo abierto y de máxima igualdad en el que cada detalle puede marcar la diferencia.