La subida de las temperaturas de la primavera y el verano favorecen la proliferación de muchos insectos. Si juntamos esto con que pasamos más tiempo al aire libre y utilizamos ropa que deja más zonas del cuerpo expuestas, tenemos la combinación perfecta para el aumento de las picaduras de insectos y otros invetebrados

Aunque la mayoría de las picaduras de insectos que se dan en la península ibérica no son peligrosas, saber identificarlas puede ayudarnos a tratarlas de la mejor manera posible y evitar complicaciones futuras, especialmente en casos de alérgias.

Picaduras de mosquitos

Son las más frecuentes y, aunque en la mayoría de los casos no son peligrosas, existe el riesgo de que transmitan un arbovirus —virus transmitido por insectos—. El mosquito común (Culex pipiens) puede transmitir el virus del Nilo occidental. Lo más habitual es que la enfermedad no se manifieste —el 80 % de las personas infectadas son asintomáticas— y, si lo hace, suele ser de forma leve —similar a la gripe—, aunque en el 0,6 % de los casos puede tener consecuencias gravesen 2024 fallecieron 20 personas en España—.

El aumento de las temperaturas debido al cambio climático junto con la globalización han provocado la aparición de poblaciones de mosquitos invasores, como el mosquito tigre (Aedes albopictus), el mosquito de la fiebre amarilla (Aedes aegypti) y el mosquito del Japón (Aedes japonicus). Las enfermedades que transmiten estos mosquitos —dengue, zika, chikunguña y fiebre amarilla— son más graves que la fiebre del Nilo occidental, pero de momento no suponen un riesgo epidemiológico en España —en 2024 solo hubo seis casos autóctonos de dengue—.

Como parte del Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las enfermedades transmitidas por vectores, el Ministerio de Sanidad ha impulsado el proyecto Mosquito Alert, que ayuda a identificar los distintos tipos de mosquito y monitorizar su distribución.

Características de las diferentes especies de mosquitos. Mosquito Alert

Las picaduras de mosquitos suelen aparecer aisladas y en zonas expuestas como brazos y piernas, formando una leve protuberancia que puede estar enrojecida o de un tono más claro que el resto de la piel y produce picor.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan lavar la picadura con agua y jabón y aplicar hielo para reducir la inflamación. Para aliviar la picazón se puede aplicar durante unos minutos una pasta de bicarbonato de sodio mezclado con agua o utilizar una crema antihistamínica.

Si aparecen síntomas como fiebre, dolor muscular, de articulaciones, de cuello o de cabeza, erupciones en la piel, vómitos y diarrea, se recomienda acudir a un médico para asegurarse de no tener una enfermedad provocada por un arbovirus.

Picadura de mosquito. ProjectManhattan, Wikimedia Commons

Picaduras de arañas

En España, las arañas peligrosas son poco comunes, aunque hay que tener cuidado en el caso de la viuda negra (Latrodectus mactans) y la reclusa parda (Loxosceles reclusa). Si crees que te ha picado alguna de estas dos arañas, acude al médico, pues puede derivar en problemas más graves.

Las picaduras de araña se parecen al resto en que provocan hinchazón y enrojecimiento de la piel, pero se distinguen fácilmente porque dejan dos marcas ligeramente separadas, provocadas por sus quelíceros —comúnmente llamados mandíbulas—.

Picadura de araña.

Picadura de araña. mia!, flickr

Picaduras de pulgas

Las picaduras de pulgas producen mucho picor —más si se rascan— y pueden aparecer si hemos estado en contacto con animales, ya que es habitual que las porten. Por eso, es importante que las mascotas estén desparasitadas y hay que tener especial cuidado si hemos estado en contacto con ganado.

Las pulgas dejan una picadura muy característica. Como la mayoría, provocan protuberancias, pero en este caso son más pequeñas y aparecen en grupos, distribuidas en líneas o racimos.

Picadura de pulga. Maslesha, Wikimedia Commons

Picaduras de garrapatas

Las garrapatas, ácaros de la familia de los ixodoideos, son arácnidos que se alimentan de sangre y que inyectan una anestesia local al picar, por lo que pueden pasar desapercibidas durante bastante tiempo. Si encuentras una garrapata adherida a la piel, los CDC recomiendan retirarla con unas pinzas —sin retorcerla ni tirar bruscamente— y lavar la zona con agua y jabón o con alcohol.

Si aparece fiebre o un sarpullido días después, hay que acudir al médico.

Las picaduras de garrapatas se suelen descubrir cuando la garrapata está todavía enganchada a la piel, lo que despeja cualquier duda. Pero si la garrapata ya no está, la marca que deja es una zona enrojecida en forma de diana.

Picadura de garrapata. Denys Williams, Wikimedia Commons

Picaduras de abejas

Las abejas pierden su aguijón al picar —que sigue inyectando veneno—, así que es importante retirarlo con cuidado. Estas picaduras son propensas a provocar reacciones alérgicas, por lo que se debe prestar atención a posibles síntomas como inflamación en otras zonas del cuerpo o problemas respiratorios y tomar antihistamínicos o buscar asistencia sanitaria si fuera necesario.

Además de que el aguijón se suele quedar clavado, estas picaduras se caracterizan por provocar hinchazón con una mancha blanca en el centro, habitualmente rodeada de una zona enrojecida.

Picadura de abeja. SuperManu, Wikimedia Commons

Picaduras de avispas

La picadura de una avispa provoca un dolor que desaparece tras unas horas —esto también sucede con las abejas— y también tiene un riesgo elevado de provocar reacciones alérgicas.

La marca que dejan las avispas es similar a la de las abejas en cuanto al enrojecimiento y la inflamación, pero estas no presentan ese punto blanco en el centro. Además, las avispas no pierden el aguijón al picar.

Picadura de avispa. David Carrington, flickr

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Recomendaciones generales

Como línea general, cuando sufrimos alguna picadura de insecto, lo recomendable es no rascarse, pues puede provocar que suframos una infección —además puede hacer que el veneno penetre más en la piel y el picor aumente tras el alivio inicial—. En su lugar, lo recomendable es lavar bien la zona, aplicar frío para rebajar la hinchazón y aliviar el picor y utilizar una crema antihistamínica si la molestia persiste.

Aunque la alergia a las picaduras de abejas y avispas está muy extendida, lo cierto es que la picadura de cualquier insecto puede provocar una reacción alérgica, por lo que hay que vigilar la aparición de posibles síntomas y acudir al médico si creemos que puede haber peligro.