La política local se nutre cada vez más de cuestiones internacionales, y más en momentos excepcionales como el del ataque que Estados Unidos ha llevado a cabo en Venezuela para hacerse con el control del país. Las reacciones ante la acción armada no se hicieron esperar a lo largo y ancho del mundo, y también en Navarra, donde UPN se lanzó en plancha. La cuestión primordial es tratar de asfixiar políticamente a Chivite y al sanchismo en todos los frentes posibles. Y el de Venezuela no es menor.
Reacciones de la mayoría
La presidenta Chivite consideró que la acción militar y sangrienta de Trump ha sido un “acto que vulnera el derecho internacional y la soberanía de Venezuela”. “Que Maduro sea un autócrata no legitima saltarse las normas internacionales que limitan el uso de la fuerza entre Estados”, y apuntó desde el inicio al “interés por el petróleo y los recursos energéticos” como factor relevante en la decisión de intervenir, “más allá del discurso sobre narcotráfico o democracia”.
La acción de Trump recogió también la respuesta crítica de Geroa Socialverdes, Izquierda Unida de Navarra, Podemos o EH Bildu, ELA, LAB, CCOO y UGT. Y una posición calculada por parte del PNV. El Euskadi Buru Batzar expresó su “preocupación” por el ataque militar y la “ruptura unilateral de la normativa internacional” por parte de Estados Unidos, por lo que exigió “respeto al derecho internacional” defendiendo “la vuelta al orden mundial unilateral”, al tiempo que confió en que Venezuela pueda avanzar hacia “una transición políitica”.
En plancha
A UPN, que acaba de cumplir 47 años, y suele compararse con el PNV, le puede su inclinación a la derecha y su antisanchismo metabólico. Su lectura sobre lo sucedido en Caracas buscaba competir con el PP y Vox en vez de concitar sensibilidades más centradas. UPN explora la centralidad a ratos, pero siempre le acaba venciendo una especie de ansiedad de dejar el flanco derecho expedito para sus rivales.
“Estoy en política para tener un proyecto claro y concreto para Navarra, no para hacer juegos de ajedrez”, nos dijo Ibarrola en octubre de 2024, y la metáfora está siendo definitoria. Ibarrola valoró la intervención felicitándose por el inicio de “una nueva etapa” en Venezuela. “Se cierra una etapa oscura de dictadura y se abre el camino de un país libre (...)”. “Un año que empieza con libertad, dignidad y futuro en Venezuela”, afirmó. ¿Falta de reflejos o posición ideológica deliberada?
Al tiempo Javier Esparza. hacia buena la teoría del fin justifica los medios de la doctrina utilitarista. “Cuando se acaba con un régimen dictatorial la libertad y la democracia lo festejan. Hoy es un día de fiesta. Ahora toca hacer una transición hacia la democracia garantizando los derechos y libertades de todos los venezolanos”. En esa línea se pronunciaba Alejandro Toquero: “Siempre es una buena noticia la caída de un régimen dictatorial y un dictador (...)”. Mientras, Sergio Sayas, del PPN, se posicionaba “con Venezuela y la libertad”.
Sanz apunta los caminos
En estas, Miguel Sanz se ha lanzado a dar lecciones al PP y ha escrito que debe “sacudirse los complejos” a la hora de acordar con Vox, mensaje con copia implícita a Príncipe de Viana, por si un día el partido lo necesita. Lo de Sanz es la clásica adversativa. Dice estar muy lejos de la ideología de Vox y acto seguido se lee el “pero”. Sanz se refiere a Extremadura y de paso recuerda su amistad con el socialista fallecido Javier Lambán. Así, cuando convenga, UPN podrá esgrimir que los acuerdos con Vox los tiene el PP.
Sanz no da puntada sin hilo. Ibarrola le ha dado reconocimiento a su figura como encarnación de los felices tiempos hegemónicos, y de este modo el expresidente, que tampoco se prodiga en exceso, manda mensajes públicos de vez en cuando. Y lo hace con la ascendencia de su trayectoria, en su día mano derecha de Alli, corrector de rumbo tras la escisión, que con el tiempo pactó y rompió con el CDN. Tantos años dan para mucho, también en relación al PP, sin olvidar que el sanzismo, discurrió en tiempos en los que ETA aún estaba activa.
A machamartillo
Volviendo al presente. Con Ibarrola UPN ha hecho su propia lectura y práctica de la denominada polarización, y pugna por llevarse por delante a María Chivite y de paso a Pedro Sánchez, como el binomio que ha impedido su vuelta al poder. Cuatro años más en la oposición serían demasiados para un partido que aspira a recuperar la presidencia por vía de la confrontación y no de la centralidad. UPN ha concluido que el contexto no admite medias tintas y se la jugará a doble o nada: o ganará o perderá con estruendo. En su día pactó con Ciudadanos para recuperar el poder. Ahora tiene que plantearse qué hacer con el PP y luego ver venir con Vox en caso de que la formación ultra subiese en representación, bien a costa de UPN, del PP o pescando en la abstención.
El PPN, triangular
Mientras, Javier García, presidente del PP de Navarra, rema en la misma dirección, solo que sujeto a las fortalezas y debilidades de un partido que a veces carbura y a menudo desbarra fuera de Navarra. Dijo el propio García las pasadas Navidades: “Cuando un Gobierno falla, puede pedir perdón, pero cuando un gobierno miente, tapa, calla, pierde lo más importante que es la confianza de los ciudadanos. ¿Hablaba de la Generalitat Valenciana? No, claro, se refería a Navarra, en un consejos vendo que para mí no tengo. En cualquier caso, la oferta del Partido Popular de navarra, desde 2024 es trifásica, compuesta por el propio García, por Sergio Sayas y por Carlos García Adanero. En ese triángulo escaleno, dos de sus tres lados vienen de UPN, y ese recuerdo desagradable pesa en Príncipe de Viana, que no puede permitirse que los pródigos les vuelvan a robar la cartera. Motivo de más para que las tonalidades entre UPN y el PP a menudo se confundan.
Chivite mueve ficha
En este escenario Chivite ha remodelado su Gobierno. La destitución de Félix Taberna y Amparo López y su sustitución por Javier Remírez e Inma Jurío confirman el delicado momento del PSN, con un fondo de armario limitado para hacer frente a las urgencias del momento. La reacción de UPN, PP, Vox a los nombramientos fue previsible. Pero cabe mencionar el detalle narrativo de Ibarrola, que dijo que lo que “esperaban los navarros” es que Chivite dimita y convoque elecciones, como si el total de ‘los navarros’ depositaran sus esperanzas en función de sus deseos. Totalizarnos en las ideas de la derecha, ni siquiera como monopolio aspiracional, resulta feo y sobre todo es falso. Una trampa discursiva tentadora y pegadiza de la que todo el mundo deberíamos prescindir.
El año 2026 empieza con sacudidas de uno y otro signo, UPN sigue desocupando un amplio espacio del centro, pero ojo con las crisis de Gobierno, que las carga el diablo. Mucha gente que no sigue la política se siente irremediablemente atraída por los dimes y diretes de las destituciones de cargos públicos, y enseguida reparte culpas, y elucubra sobre quién ha sido más desleal, si quien destituye o los destituidos. Todo divorcio tiene sus diferentes ángulos o versiones, y este ha abierto un flujo noticioso muy sabroso para la opinión pública, pero seguramente mucho más rentable para la oposición.