Nació como casi todas las últimas invenciones digitales: con muchísimo bombo y vocerío de herramienta revolucionaria. Cuatro años después, el proyecto es una incógnita y el principal inversor ha echado el freno. Hablamos del metaverso, esa especie de videojuego en el que los ciudadanos pueden participar con un avatar (como un muñeco, un monigote de juego) e interactuar como en la vida real, solo que en el entorno digital.
El proyecto sonaba disruptivo, moderno, simpático, aunque nadie sabía para qué servía. El Gobierno de Navarra vio la oportunidad y fue la primera Administración autonómica que se lanzó a montar su propio metaverso en abril 2022. Nunca tuvo tirón y durante 2025 registró un total de 49 visitas, según ha hecho saber UPN en un comunicado en el que ha pedido al Gobierno que dé por terminada la aventura. Durante este tiempo, las arcas públicas han gastado unos 36.000 € en el proyecto.
Era relativamente fácil sumarse al carro del metaverso porque el invento tenía el mejor padre posible: Mark Zuckerberg, el creador de Facebook. El gurú vio tan claro el potencial del invento que en 2021 reordenó toda la estrategia de su empresa, a la que cambió hasta de nombre: Meta.
El magnate tecnológico invirtió en tecnología y realidad virtual. Ha tenido que perder 70.000 millones de dólares en los últimos años, según un artículo de Xataca que cita al Financial Times, para echar el freno. El metaverso ha encontrado dos obstáculos. El primero, la tecnología: está basado en realidad virtual, una tecnología que obliga a tener un montón cachivaches (gafas, sensores, pantallas, ordenadores super potentes…) para darse un simple paseo por el metaverso. Quizá a partir de ahí apareció el segundo obstáculo: la falta de interés por parte del público. Además, ahora todo el mundo tecnológico tiene nuevo juguete: la inteligencia artificial. Incluso Meta ha dado ya el giro y el verano pasado, según Xataca, empezó a fichar a los mejores desarrolladores de IA por cifras que también son de otro mundo.
Un avatar para hablar con el consejero
Esto era imposible saberlo en 2022, cuando el Gobierno de Navarra creía que con el metaverso colocaba a la Administración foral “a la vanguardia tecnológica e innovadora”, según defendía entonces Juan Cruz Cigudosa, consejero de Universidades, en una comparecencia en abril de ese año junto con el director de Digitalización, Guzmán Garmendia.
El Gobierno puso en marcha un pequeño metaverso, casi de prueba, en el que ofrecía una experiencia limitada: recreaba el departamento de Universidades y pensó en una programación de conferencias, workshops y ruedas de prensa para darle algún uso. También pensó en crear una especie de despachos digitales donde los ciudadanos pudieran departir directamente (metaverso mediante) con los directores generales y consejeros. “Esto no es más que una nueva forma de comunicación y de servir al ciudadano. Es vocación de servicio adaptada a la nueva realidad”, decía Cigudosa, hoy secretario de Estado de Ciencia.
El Gobierno, dicho sea de paso, no fue el único que cayó en las garras del metaverso. La Cámara de Comercio, por ejemplo, planteó crear un metaverso de los negocios y abrió una convocatoria para empresas en 2022. No hay rastro de que el proyecto tuviera siquiera continuidad.
Desde 2022, el Gobierno foral ha invertido unos 36.000 €. Gasta 240 dólares al año para mantener el portal del metaverso, para mantener la web, por decirlo de alguna manera. Por el primer desarrollo, que corrió a cargo de la empresa navarra You Media, pagó 18.150 €. En 2024 hizo un segundo pago de 14.774 € más IVA por el segundo desarrollo y un juego de ciberseguridad para estudiantes.